Ejemplos ?
Los soras y los niños que les seguían,avanzaron descubiertos, por el lado de la pila de agua bendita,deteniéndose junto a una hornacina de yeso.
299.- Descubiertos la imprenta o el mimeógrafo en que se haya hecho la publicación anónima, serán comisados y destinados a un establecimiento público.
Practicando estas indagaciones con el detenimiento y minucioso examen que tan delicado asunto requiere, tal vez no se cometerá un crimen cuyos autores no sean descubiertos.
La miré largo rato a ojos descubiertos porque la veía muy bien, y porque cuando el hombre está así en tensión de aspirar fijamente un cuerpo hermoso, no recurre al arbitrio femenino de los anteojos.
A este caso se enlazan otros recuerdos de reconocimientos profesionales y de pequeños secretos, descubiertos durante ellos para confusión de médico y enfermo.
Y fue que de improviso dieron en el jardín mucha cantidad de turcos de dos galeotas de cosarios de Biserta, que en una cala, que allí cerca estaba, habían desembarcado, sin ser sentidos de las centinelas de las torres de la marina, ni descubiertos de los corredores o atajadores de la costa.
Cuando la sugestión entrañaba el mandato de soñar con el comercio sexual normal o anormal, cumplía el sueño este mandato sustituyendo el material sexual por los símbolos ya descubiertos en la interpretación onírica psicoanalítica.
En la estación cálida, la ribera, más ensanchada, dejaba descubiertos hasta su base los muros de las huertas, de donde, por unos escalones, se bajaba hasta el río.
Este viage lo habia emprendido el año anterior con motivo de asistir al IV Concilio General Lateranense, que presidió Inocencio III, según consta de la fe de varios monumentos, descubiertos modernamente en algunas bibliotecas y archivos que ha escudriñado é ilustrado la crítica de algunos sabios.
Le pidió que le mostrara el lugar exacto donde los preciosos restos habían sido descubiertos, y si no le hubiera contenido la presencia de sus amigos, se hubiera dejado llevar por cierto lirismo extravagante; su pecho se hinchó, sus ojos se humedecieron furtivamente: aquella catástrofe, borrada por veinte siglos de olvido, le impresionó como una desgracia absolutamente reciente; la muerte de una amante o de un amigo no le hubiera afligido más, y una lágrima con dos mil años de retraso cayó, mientras Max y Fabio se habían vuelto de espaldas, sobre el lugar donde aquella mujer, de la que se había enamorado con retrospectivo amor, había perecido asfixiada por la ardiente ceniza del volcán.
En la ciudad real los patricios Eterio y Adeo, quienes, con la ayuda de los médicos, querían provocar la muerte de Justino con el veneno más que con el hierro, fueron descubiertos y obligados a sufrir la pena capital; el primero fue devorado por las fieras y el segundo pereció quemado por las llamas.
Las mujeres usan el mismo hábito que los hombres, sino que sus vestidos, las más veces, son de lienzo, teñidos con labores de púrpura, sin mangas, porque traen descubiertos los brazos y las espaldas y la parte también superior del pecho.