desasirse

desasirse

(desa'siɾse)
verbo pronominal
1. atarse desprenderse lo que estaba asido o agarrado A pesar de los intentos, no logró desasirse de las cuerdas.
2. vincularse desprenderse, desapropiarse de una cosa No quiere desasirse del pasado.
Ejemplos ?
-¡A la guardia!, ¡a la guardia!, que se matan -gritó interponiéndose entre ambos la señá Pepa la Madrugona, y -Ve con la Divina y con tos sus querubines que ya nos veremos; que yo te juro que nos veremos -exclamaba momentos después el tío Cerote, procurando inútilmente desasirse de los que lo sujetaban para acometer al Calderero, al que se llevaban casi en volanda algunos de los vecinos que habían acudido al desesperado gritar de Pepa la Madrugona.
Ella procura desasirse de sus robustos brazos, para taparse los oídos, a fin de no oír las voces que suenan sin cesar por espacio de una hora: ¡Madre mía, madre mía, no me dejéis a oscuras!
Esto implica que necesita sólo la voluntad de su autor para ser eficaz, y no la voluntad concurrente de dos o más partes (a diferencia, por ejemplo, de la donación, que por ser un contrato, si bien implica una renuncia para el donante, requiere aceptación por parte del donatario). Tiene por finalidad desasirse o sacar del patrimonio propio, el derecho sobre el cual recae dicha renuncia.
Si bien, según los prácticos, para la salazón y espicha no es muy apetecible por causa del molimiento o quebranto que padecen estos peces luego que, introducida su cabeza en la malla de la red, se ven aprisionados por los violentos esfuerzos que hacen para desasirse en que pierden no poca parte de sus escamas, las cuales, cogidas de otra manera, los mantienen aun después de muertos enteros y sin maceración, que es el estado más propio para que con el beneficio de la sal puedan conservarse mejor largo tiempo.
La araña procuró sujetarla con sus patas, y cuando estaba a punto de lograrlo, el viento volvió a agitar el puchero; balanceose la araña, logró desasirse el moscardón y huyó.
Y, en efecto, era así, la corza blanca, deseando escapar por el soto, se había lanzado entre el laberinto de sus árboles, y enredándose en una red de madreselvas, pugnaba en vano por desasirse.
¿Negáis haber quien ejecute lo que dice y que no viven al modelo de lo que hablan?; ¿de qué os maravilláis si dicen cosas valientes, grandes y exentas de las humanas tormentas, procurando desasirse de las cruces en que vosotros mismos habéis fijado vuestros clavos?, y cuando son llevados a la muerte, pende cada uno de sola una cruz; pero aquellos que se maltratan a sí mismos están en tantas, cuantos deseos tienen; y siendo mordaces, se muestran donairosos en afrenta ajena.
Ya puedes ver cuán gran placer sería ver, d’una por soltarse y desasirse, d’otra por socorrerse, la porfía; al fin la fiera lucha a despartirse venia por nuestra mano, y la cuitada del bien hecho empezaba a arrepentirse.
Oye ruido de caballos, de armas, de gente; poco después llega a sus oídos un triste clamor y ve a Euríalo, que, engañado por la oscuridad, sin conocer el sitio en que se halla, turbado por aquel súbito ataque, y rodeado ya de la hueste enemiga, forcejea en vano rabiosamente por desasirse.
––No, es a ti a quien se te ocurren cosas como la del perro. ––Y tú ––exclamó Rosa, tratando de desasirse de aquella inquisitoria que le molestaba––, ¿no tienes también tu pepona?
Ya se extendían los brazos del signo de nuestra redención, ya comenzaba a formarse la cabecera, cuando la diabólica y encendida masa se retorcía de nuevo como una convulsión espantosa y, rodeándose al cuerpo de los desgraciados que pugnaban por desasirse de sus abrazos de muerte, se enroscaba en anillos como una culebra o se contraía en zigzag como un relámpago.
Y esa misma tarde supo, por fin, lo que es retener en los brazos, deshecho al fin de sollozos, a una criatura que pugna por desasirse para ir a jugar con el chico de la cocinera.