desafiador

(redireccionado de desafiadora)

desafiador, a

adj./ s. Que desafía o plantea reto les presentó un desafiador proyecto de remodelación. desafiante, retador
Traducciones

desafiador

challenger

desafiador

A. ADJ
1. [actitud, voz] → defiant
2. [decisión, experiencia] → challenging
B. SM/Fchallenger
Ejemplos ?
Personal, también, es lo que refleja de Bach: en la Grand Fantasia la dualidad instala una tensión desafiadora, y en las movimientos de aria de Farewell to Arms y Dies natalis la rara unión entre el contrapunto disciplinado del acompañamiento y la voz alada, es lógica y estática.
Todos braveaban a su rey, que, abrazado por su hembra, miraba hacia el fondo del bosque con mirada desafiadora y saludaba a su tribu con gesto triunfador.
Ella es también autora “de los hechos de la vida y otras lecciones que mis padres me enseñaron,” “así que estás pensando de Homeschooling,” “la aventura de Navidad,” “la guía de la mamá ocupada al rezo,” la guía de la mamá ocupada a la sabiduría,” “la guía de la mamá ocupada al estudio de la biblia,” “Mamá-ese de discurso,” “corrección creativa - el estudio de la biblia,” “ésta es mi historia - estudio de la biblia” y “que me estás tomando a cuidado del “” en mama.” Casan a ms Whelchel y los homeschools sus tres niños. Ella siente su papel actual, como una esposa y madre, es su más grande, y la mayoría de la desafiadora, papel todavía.
O Estado de São Paulo, 19 de novembro, p.A30. BRITO CRUZ, C.Henrique de, CHINELLATO, Carola D. Uma idéia original e desafiadora. O Estado de São Paulo, 19 de novembro, p.A30.
Cuando recorrían todas las cárceles de Londres en busca de efectos artísticos, en Newgate se encontraron de pronto frente a Wainewright. No tuvo para ellos más que una mirada desafiadora, según dice Forster.
Suárez limpió el cuchillo en el umbral, y conservándolo en la mano, con la mirada circular, torva, humildemente desafiadora de la fiera acorralada, se retiró hasta el palenque, montó a caballo, y pronto se perdió en el pajonal, sin que nadie hiciera un gesto para detenerlo.
Fray Baltasar de Lodares, en su obra “Los franciscanos capuchinos de Venezuela” basado en un retrato existente en el Museo del Prado (Madrid), atribuido al padre Juan Ricci, lo presenta en los siguientes términos: "El entrecejo fruncido como un nubarrón de tormenta, sobre su mirada dura y desafiadora; los bigotes encabritados por las puntas, el mentón audaz y provocativo, orlado de un pelillo áspero e impertinente; la cabeza revuelta e indómita, cayendo sobre el cuello; las botas altas y pesadas".