Ejemplos ?
A cada instante, alguien se derrumbaba: un viejo exánime, una mujer rendida de cansancio que soltaba a su crío, incapaz de portearlo más tiempo.
Cayó de rodillas y, escondiendo la cara entre las manos, rompió a llorar en silencio, a hilo, apretando los labios para que el pasado no saliese por allí -el siniestro pasado-, y sintiendo que en su corazón se derrumbaba algo inmenso, cuyas ruinas la envolvían y la aplastaban contra la tierra por una eternidad.
El acólito que estaba llevando a cabo el sacrificio se llevó un golpe malévolo en el estómago; sus manos agarraron fútilmente intestinos y columna vertebral mientras se derrumbaba sobre el altar.
A los compañeros de oficina del acusado les parecía increíble que un hombre como él, hubiera robado, y sobre todo, cuando era uno de los empleados de mayor confianza en la institución, con tantos años de trabajo allí Ahora, aquel prestigio se derrumbaba.
Los maestros se apresuraban, Ponían escaleras, Tomaban medidas, Cavaban anchos fosos, Y trabajaban sin pausa, Levantaban el muro, ¡ Pero su trabajo del día Por la noche se derrumbaba !
Como ante el océano que arrastra el grano de arena y derriba las montañas, todo se derrumbaba al choque formidable de aquellas famélicas legiones que tremolando el harapo como bandera de exterminio reducían a cenizas los palacios y los templos, esas moradas donde el egoísmo y la soberbia han dictado las inicuas leyes que han hecho de la inmensa mayoría de los hombres seres semejantes a las bestias: Sísifos condenados a una tarea eterna los miserables bregan y se agitan sin que una chispa de luz intelectual rasque las tinieblas de sus cerebros esclavos donde la idea, esa simiente, divina, no germinará jamás.
Todo salía mal y saldría mal, a pesar de cualquier cosa que él hiciera. Su empalizada se derrumbaba sola. Su vaca desaparecía o se metía en la granja vecina.
Con un ruido nauseabundo el óvalo cercenado cayó al suelo, mientras el torso segregado del bovino antagonista de Grignr se tambaleaba y luego se derrumbaba en un charco de turbulento carmesí.
Disimuladamente asió una herramienta afilada, una cuchilla de cortar suela, y volviendo hacia el maestro, que resoplaba en su silla, refunfuñando todavía para reclamar el duro, tiró tajo redondo, rebanándole mitad del pescuezo, del cual brotó un surtidor escarlata, mientras el hombre se derrumbaba sin articular un grito.
En su huida, parte de esta tribu de los Cañaris entraron por el Nudo de Guagra-uma, que está engastado en la Cordillera Occidental de los Andes, luego por la Cordillera de Cuvilán, Cerro de Arcos, Cochacorta, Clavelillos, Langazhío, Chillacocha y Dumarí, hasta estacionarse en las faldas occidentales de esta última Cordillera, en donde fundaron le Pueblo de Paceña allá por los años de 1533 a 1534, época en que se derrumbaba el gran Imperio de los Incas, llamado TAHUAN-TIN-SUYO (los cuatro extremos de mundo), según los Incas.
La maravillosa noticia, gracias a la cual, el mexicano encontró consuelo y alivio para su mundo interior que ante al mundo exterior en agonía, se derrumbaba.
A poco rato tornose en humo confuso y denso, que en nubarrones obscuros ofuscaba el claro cielo; después, en ardientes chispas, y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio, que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos.