depravación

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depravación

(Del lat. depravatio, -onis.)
s. f. Estado o cualidad de una persona viciosa o degenerada su depravación era rayana en la maldad. perversión, vicio

depravación

(depɾaβa'θjon)
sustantivo femenino
moralidadintegridad estado o cualidad de una persona pervertida o corrupta Hay grados de depravación no recuperables.
Sinónimos

depravación

sustantivo femenino
1 envilecimiento, perversidad, perversión, corrupción, desenfreno. bondad.
«La depravación desfigura, hace disforme; la corrupción gasta, descompone, disuelve (...) La depravación da a la cosa una dirección contraria a la que debe tener; y la corrupción pugna por destruir las cualidades esenciales que ella debe tener. Lo que se deprava pierde su modo propio de ser y de obrar; lo que se corrompe pierde su virtud y su sustancia. La idea de depravación es contraria a la de lo bello; la idea de corrupción es más bien contraria a la de lo bueno. Comparando una persona muy contrahecha con una de muy mala salud, tendremos en estas dos imágenes las diferencias distintivas de la depravación y de la corrupción. Un juicio no recto es depravado; un juicio no puro es corrompido
Nicasio Álvarez de Cienfuegos
Traducciones

depravación

Depravation

depravación

depravity

depravación

dépravation

depravación

depravação

depravación

deprawacja

depravación

堕落

depravación

墮落

depravación

fördärv

depravación

SF
1. (= cualidad) → depravity
2. (= acto) → depraved act
Ejemplos ?
¿No es verdad que nuestras grandes inmoralidades, nuestras depravaciones sin número, nuestros crímenes sin cuento, nuestra decadencia terrible en las costumbres nos colocan a cien mil codos sobre el nivel de esos pobres salvajes, de esos bárbaros despreciables?
Todavía aquel poeta del vicio parisiense, que tantas depravaciones eróticas había pintado, casi inventado, continuaba en esta reciente obra, por tesón de escuela, por costumbre, acaso por espíritu mercantil, buscando nuevos espasmos del placer; pero lo hacía con evidente disgusto ya, cansado de repetirse, empleando por rutina, ahora, las frases gráficas, fuertes, audaces, que en otro tiempo habían sido el triunfo principal de su estilo nervioso.
Y aunque Nuestros amados hijos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, profesores de teología de la Orden de los Frailes Predicadores, han sido nombrados, por medio de Cartas Apostólicas, Inquisidores de estas depravaciones heréticas...
Ni las abominaciones de un Tiberio, ni las depravaciones de un Heliogábalo, ni las impuras tradiciones de la degenerada y degradada Roma, sobrecogen con mayor asombro».