delicia


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delicia

(Del lat. deliciae.)
1. s. f. Sensación de placer muy viva e intensa su compañía era una delicia y la reconfortaba en grado sumo. agrado, gozo, satisfacción
2. Cosa que causa esa sensación de placer. encanto
3. COCINA Bizcocho enrollado y relleno de mermelada, crema, cabello de ángel y otros ingredientes.
4. hacer las delicias de alguien Divertirle, regocijarle los payasos hacen las delicias de los niños.
5. ... que es una delicia coloquial 1. Expresión con la que se pondera lo bueno o abundante que es lo anteriormente anunciado: hubo tantos manjares exquisitos, que el banquete fue una delicia.2. Se aplica con ironía a cosas, situaciones o personas desagradables: llovió tanto, que fue una delicia; es tan quisquilloso que es una delicia.

delicia

 
f. Deleite muy vivo.
Lo que causa deleite.

delicia

(de'liθja)
sustantivo femenino
1. placer intenso ¡Qué delicia estos chocolates!
2. persona o cosa que causa sensaciones placenteras delicias de la vida conyugal
hacer causar placer a alguien o a un grupo de personas El payaso hizo las delicias de los niños del cumpleaños.
Sinónimos

delicia

sustantivo femenino
gusto*, agrado, goce, placer*, regalo, deleite, encanto, preciosidad, ambrosía. aburrimiento, dolor.
Deleite se usa, sobre todo, en la expresión deleite de los sentidos. Ambrosía, en esta acepción, presenta un uso figurado que se deriva de su sentido originario: ‘manjar o alimento de los dioses’.
Traducciones

delicia

Freude

delicia

فرحة

delicia

наслада

delicia

喜悦

delicia

喜悅

delicia

喜び

delicia

기쁨

delicia

SFdelight
tiene un jardín que es una deliciahe has a delightful garden
un libro que ha hecho las delicias de muchos niñosa book which has delighted many children
Ejemplos ?
Tú, sé feliz, y goza ya, segura de sobresalto fiero, inefable delicia en el cariño de este precioso niño, primera prenda de tu amor primero.
% 1. Parroquia Rural El Paraíso 33 198 1.7 2. Puente La Delicia 18 120 10.3 3. San Vicente 26 156 13.4 4. Villa Seca 16 96 8.3 5.
El mal hermano se apropió la hermosa planta florida y la puso en su habitación, junto a la cama, pues era preciosa y su perfume una verdadera delicia.
«Es mi delicia aguardar espiando en la linde del camino, donde la sombra persigue a la luz y la lluvia avanza sobre las huellas del estío.
Cada noche andaba en vela por una nueva beldad, y daba gozo en verdad verle tocar la vihuela. Cantaba que era delicia, y sabía centenares de endechas y de cantares que rebosaban malicia.
Y un día fue la torpe circunstancia de quedarnos a solas en la estancia, leyendo juntos, sin estar leyendo, mirarnos en los ojos, sin malicia, y quedarnos después con la delicia del dulce mal con que me estoy muriendo.
Veinte años que, en la mujer, son la edad en que la san- gre de las venas arde y bulle como lava de volcán en ignición; morenita sonrosada como la Magdalena: cutis de raso liso; ojos negros y misteriosos como la tentación y el caos; una boquita más roja y agridulce que la guinda; y un lodo más subvei-sivo que la libertad de imprenta, tal era mi amor, mi embeleso, mi delicia, la musa de mis tiempos de poeta.
Y descansar, dormir un poco más... ¡Ah! ¡Qué delicia permanecer indefinidos instantes en el mullido calor de la cama! ¡Muy envueltos...!
Los dos solos estábamos cogidos de las manos, sentados en el viejo muelle, debajo del cual el agua glauca y oscura chapoteaba musicalmente. Había un crepúsculo acariciador, de aquellos que son la delicia de los enamorados tropicales.
La clase de servicios que Arqueta prestaba a Mediánez eran todos del género que a Mariano le gustaba, entre bastidores; se referían a lo que no puede decirse (¡la delicia de Arqueta!), y aquellos lazos eran de los que sólo abate la muerte; y puede que tampoco, porque lo probable será encontrarse en el infierno.
Admiróles el hermoso sitio de la ciudad y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los estranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfación de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.
El cuarto de baño no desmerecía de la sala. Me chapucé con delicia: llevaba ocho días de no practicar los ritos de la limpieza. Cuando estaba en el primer momento delicioso, los poros abiertos y jugando con la esponja, una música deleitable llegó a mis oídos.