deleitable


También se encuentra en: Sinónimos.

deleitable

(Del lat. delectabilis.)
adj. literario Que causa deleite mantuvo una conversación deleitable con sus suegros. agradable, deleitoso, placentero

deleitable

(delej'taβle)
abreviación
ingrato que es placentero para el ánimo y los sentidos Mantuvo una conversación deleitable con sus hijos.
Traducciones

deleitable

delectable

deleitable

ADJdelightful, delectable
Ejemplos ?
Pero su obra más famosa, una de las cumbres del humanismo español y escrita posiblemente en 1454 a instancias de Juan de Beaumont, ayo del príncipe Carlos de Viana, es una enciclopedia, la Visión deleitable de la filosofía y artes liberales, de la que existen múltiples versiones (21 manuscritos se han llegado a contar en castellano y tres, más una edición de 1484, en catalán, traducida por el sacerdote mallorquín Francesc Prats) más o menos fieles en título y contenido.
La Visión delectable o deleitable emplea como fuente principal la Guía de perplejos de Maimónides, las Etimologías de San Isidoro, un tratado de lógica de Algacel y diversas obras de Avempace, Alain de Lille, Marciano Capella, Boecio y otros.
Recurre pedagógicamente a la alegoría personificando conceptos abstractos entre los cuales establece amenos diálogos (de ahí que el autor añadiera al título el adjetivo deleitable).
Irónicamente, Domenico Delfini la tradujo al italiano (Sommario de tutte le scientie, Venecia: Gabriel Giolito de Ferrari, 1556) y Francisco de Cáceres se dedicó a retraducirla al español pensando que era obra original en italiano (Visión deleitable y sumario de todas las sciencias, Fráncfort, 1626; reimpresa en Amsterdam, 1663).
uan Bautista Corachán o Joan Baptista Coratjà (Valencia, 1661 - 1741), matemático, físico, astrónomo y científico español, uno de los novatores o preilustrados españoles Se doctoró en Teología por la Universidad de Valencia. Estudió además Matemáticas, y antes de los veinte años publicó ya un Ameno y deleitable jardín de Mathemáticas.
Se trata de un presto en el que, si su autor se mostraba en los anteriores scherzi arrebatado y dramático, en éste ofrece una visión más deleitable aunque a veces la música se mueve por ese sutil camino fronterizo entre sentimientos compuestos, gozo y tristeza.
a Visión deleitable es una obra del bachiller, y quizá judío converso, Alfonso de la Torre escrita posiblemente en 1454 a instancias de Juan de Beaumont, ayo del príncipe Carlos de Viana.
Las ideas que muy probablemente influenciaron a Alfonso de la Torre en la Visión deleitable son: Maimónides distingue tres grupos de seres creados: los minerales, las plantas y los seres vivos (incluyendo al hombre), compuestos de materia y forma perecederas.
Cuando estaba en el primer momento delicioso, los poros abiertos y jugando con la esponja, una música deleitable llegó a mis oídos.
¿Cómo, y no será razón que me queje —prosiguió—, que, habiendo yo guardado lo que Horacio manda en su Poética, que no salga a luz la obra que, después de compuesta, no hayan pasado diez años por ella, y que tenga yo una de veinte años de ocupación y doce de pasante, grande en el sujeto, admirable y nueva en la invención, grave en el verso, entretenida en los episodios, maravillosa en la división, porque el principio responde al medio y al fin, de manera que constituyen el poema alto, sonoro, heroico, deleitable y sustancioso; y que, con todo esto, no hallo un príncipe a quien dirigirle?
Bajo tu amparo, en tu sereno asilo, ¡oh soledad!, yo viviré tranquilo; yo olvidaré la angustia de la vida, no sentiré su peso, vagando en tu pradera florecida, y por el fresco laberinto errando de tu amena floresta y bosque espeso, yo desoiré la voz de mis dolores por la canción del aura entre tus flores, y el murmurar de la apacible fuente, que baña tus jardines, resbalando entre lirios y rosas mansamente. Y en tu retiro y deleitable calma iranse poco a poco disipando algunas sombras de mi triste frente, y el padecer del alma.
Y el aire que aspirábamos pesado, Nos abrasaba al aspirarle el pecho, Y el inmenso salón entapizado Érale al corazón pobre y estrecho. Y allí también cansado, suspiraba ¡Oh deleitable soledad campestre!