delantal


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delantal

(Del cat. davantal < davant, delante.)
s. m. Prenda que se pone encima del vestido y que, atada a la cintura, sirve para no manchar o para preservar la ropa se puso el delantal nada más entrar en la cocina; el zapatero usaba delantal de cuero. mandil
NOTA: También se escribe: devantal

delantal

 
m. Prenda de vestir de varias formas que, atada a la cintura, sirve para cubrir la parte delantera evitando así las manchas..

delantal

(delan'tal)
sustantivo masculino
1. prenda que se pone encima del vestido para preservar la ropa Debes ponerte el delantal para cocinar.
2. prenda que se usa en algunos oficios por asepsia, higiene, etc. Los delantales de los pescadores suelen ser verdes.
Sinónimos

delantal

sustantivo masculino
Traducciones

delantal

apron, pinafore

delantal

tablier

delantal

šatová sukně, zástěra

delantal

forklæde, spencer

delantal

Schürze

delantal

ποδιά

delantal

esiliina

delantal

pregača

delantal

エプロン

delantal

앞치마, 어린이용 앞치마

delantal

schort

delantal

förkläde

delantal

เสื้อไม่มีแขนใช้ใส่ทับเสื้อตัวใน, ผ้ากันเปื้อน

delantal

önlük

delantal

áo choàng, tạp dề

delantal

围裙

delantal

престилка

delantal

圍裙

delantal

סינר

delantal

SM
1. (Culin) → apron
delantal de cueroleather apron
2. (Escol) → pinafore

delantal

m apron; — de plomo lead apron
Ejemplos ?
Llevaba el delantal recogido y atado por delante, y Juan observó que por él asomaban tres largas varas de sauce envueltas en hojas de helecho.
Juan propuso enseguida trasladar a la anciana a su casa; pero el forastero, abriendo su mochila, dijo que tenía un ungüento con el cual, en un santiamén, curaría la pierna rota, de tal modo que la mujer podría regresar a su casa por su propio pie, como si nada le hubiese ocurrido. Sólo pedía, en pago, que le regalase las tres varas que llevaba en el delantal.
He visto unas payesas con sus negros corpiños, con cuerpos de odaliscas y con ojos de niños; y un velo que les cae por la espalda y el cuello, dejando al aire libre lo obscuro del cabello. Sobre la falda clara, un delantal vistoso.
Pero entre la ventana y la mesa de labor estaba la pequeña Berta, tambaleándose sobre sus botines de punto y tratando de acercarse a su madre para cogerle las cintas de su delantal.
Dinero también me hace falta... Alzando el delantal, sacó Norberto del bolsillo un billete de veinticinco y se lo metió en la mano.
La señora Catalina entraba y salía procurando huir del tremendo espectáculo; la Florina y Antonia la Salpullío gimoteaban secándose los ojos con el pico del delantal; en el umbral de la habitación, algunos vecinos piadosos fumaban en la antesala esperando el fatal momento y entreteniendo la lúgubre espera poniendo orden en la marcha del Gobierno y dando solución a los más grandes conflictos internacionales.
Ella era una mujeraza: abundante en carnes, un poco despeinada, aunque muy limpia en su persona. El delantal impecable, la blusa como nueva y los zapatos de charol, relucientes.
De la mano la arrebate el que llaman Barrabás: andaluz mozo de mulas, canónigo del Compás. De las dos mozas gallegas que en esta posada están, salga la más carigorda en cuerpo y sin delantal.
Y desde los chismosos que se dan sus altos vuelos; refinados, elegantes, sofisticados ( en el sentido estricto del término: falsos) hasta los de bajura; con delantal, chicle o papa en la boca y también “ sofisticados ”, el mundo de los chismosos chapotea en el océano de las niñas bien y no tan bien; en las malas, pelonas de la lengua; y en las muchachas que se las dan de buenas, pero astillan con esa burla que no se mira en el espejo.
El rebaño se puso en movimiento, marmoneando esas bendiciones plañideras que son comunes al aldeano y al pordiosero. Llevaban prevenidas alforjas, talegos remendados, y alguna mujeruca apañaba en su delantal.
Era casado; tenía ya dos retoños... Lorenza, más blanca que su delantal, no le acusó, no protestó del engaño. Los golpes de feroz violencia no dejan acción a la defensa.
En la casa hay algo, porque los pájaros se ponen así cuando el cocinero anda por la cocina saliendo y entrando, con el delantal volándole por las piernas, y la olla de plata en las dos manos, oliendo a leche quemada y a vino dulce.