Ejemplos ?
Las plantaron, no en las montañas, no en una tierra verdeante, sino en una tierra seca, en medio de la casa en donde las dejaron plantadas.
Apenas le quitaron la cadena y libres le dejaron pies y mano, cuando la espada criminal desfrena, y riega con villana sangre el llano.
Ningún signo de enfermedad. No gimieron, no tuvieron angustia, cuando dejaron su Palabra a sus engendrados. He aquí los nombres de sus engendrados.
- No tiene ni en qué caerse muerto. - Le pago con letras, ¿no? - ¿Y en cuánto te lo dejaron? - No me conviene. - Sin enganche, sin interés.
Al fin, los ratoncillos dejaron también de acudir, y el abeto suspiró: «¡Tan agradable como era tener aquí a esos traviesos ratoncillos, escuchando mis relatos!
Después acá (dice el autor del discurso sobre la Ley agraria) perecieron esos importantes estudios, sin que por eso se hubiesen adelantado los demás. Las ciencias dejaron de ser para nosotros un medio de buscar la verdad y se convirtieron en un arbitrio para buscar la vida.
Muchos huyeron a los más inaccesible de sus montañas, prefirieron habitar en las grutas en compañía de las fieras, que avecindarse con sus inicuos verdugos; otros en su desesperación se dejaron miserablemente morir; y otros, en fin, no acaso los menos afortunados, fueron repartidos en las haciendas de los españoles y forzados a trabajar con más rigor que si fueran esclavos.
«¡Ahora a vivir!», pensó éste alborozado, y extendió sus ramas. Pero, ¡ay!, estaban secas y amarillas; y allí lo dejaron entre hierbajos y espinos.
Entroncaron con facilidad en el medio y también se dejaron asimilar por él, pasando sin mayor dificultad de la infalible iniciación de “pulpero” y acopiador de frutos a la de estanciero y amigo del trabajo agrícola.
Y si así no fuera, si aquéllos hubieran dejado de cumplir la formalidad de ritual y no tuviéramos la ejecutoria que nos legaron, en un acta limpia como su pensamiento y categórica como su propósito, habría que creerlo igualmente porque solo cuando nos fue reconocida por el mundo, ¡dejaron ellos de combatir!
Se disfrazó de labrador y fingió que iba a vender sus productos. A los guardianes que custodiaban la casa donde vivía XOCHITL, les pareció inofensivo y lo dejaron entrar.
Aun cuando estaban conchavados para cencerrar una semana entera, es lo cierto que la noche de tornaboda ya dejaron en paz a los cónyuges y en soledad la plaza.