Ejemplos ?
Por todo lo anteriormente expuesto, esta honorable Cámara de Diputados no puede dejar pasar desapercibida tan importante efeméride.
Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar á Israel por su término, y apartóse Israel de él.
Leonisa acrecentó en Halima el torpe deseo y el amor, dándole muy buenas esperanzas que Mario haría todo lo que pidiese; pero que había de dejar pasar primero dos lunes, antes que concediese con lo que deseaba él mucho más que ella; y este tiempo y término pedía, a causa que hacía una plegaria y oración a Dios para que le diese libertad.
Emma se paró para dejar pasar un caballo negro, que piafaba entre los varales de un tílburi conducido por un caballero que llevaba un abrigo de marta cibelina.
no puede dejar pasar en silencio este momento histórico que vivimos, en que una revolución política crea unas cortes constituyentes para elaborar una nueva carta constitucional.
Y luego en su presencia llamé al mariscal Alonso de Alvarado e le dije que no se quitase de aquella puente e que pasase por ella la gente de guerra, sin dejar pasar ningún bagaje hasta tanto que estoviese, toda de la otra banda, porque no se nos acostase la puente y se nos desbaratase, y los caballos se echasen al río, como ya se habían comenzado a echar ese mismo día; y así pasé la puente, en el nombre de Dios y en la ventura cesárea de V.
El consejo de «consultar con la almohada», esto es, de dejar pasar una noche antes de tomar decisión ninguna importante, se halla plenamente justificado.
Aquella puerta de ladrillos, recubierta de estatuas, y cuyos ornamentos han desaparecido, presenta en su arcada interior dos profundas ranuras destinadas a dejar pasar un rastrillo, como una fortaleza de la Edad Media a la que podía haberse atribuido esa clase de defensa particular.
Y, sin embargo, este no es mas que un temor secundario, pues lo que me horroriza es el momento en que el hombre de la pierna de palo abra la puerta para dejar pasar al terrible míster Creakle.
Y es que Samuel Cielo no practica la minucia diletante, sino que de minucia en minucia las va acumulando en la intención de centrarse en lo más diáfano de la humanidad: actuar creativamente en el devenir del mundo y no dejar pasar hasta los instantes más triviales, sino darles alas, palabras aladas que efectúen repliegues, giros, torbellinos de sentimientos, de pensamientos, de deseos, de emociones y demarquen la llamarada básica de los demás: Así se vive.
Es un grave error dejar pasar un minuto en blanco en el tiempo, sin que le pongamos el sello de nuestra voluntad y de nuestras aspiraciones, porque es posible que no podamos jamás alcanzar ese mismo instante.
Lejos del socialismo depresor que, sea cual fuere su forma, es una manera de esclavitud o un remedo de la vida monacal; lejos también del individualismo egoísta que profesa el Dejar hacer, dejar pasar, y el Cada uno para sí, cada uno en su casa, divisamos una cumbre lejana donde leemos esta única palabra: Anarquía .