Ejemplos ?
A solas, ella oye a los trabajadores dejar sus herramientas y dejar el trabajo, pues no se les ha pagado y Cellini no les da instrucciones.
Herrera era el hombre fuerte y que hubiera podido y debido ser, para los trabajos pesados, el mejor de todos; pero era un gran haragán, un vicioso que no pensaba sino en chupar, y de temperamento tan huelguista que, ni siendo patrón él mismo, como era, podía pensar en otra cosa que en dejar el trabajo, con cualquier pretexto.
Juan, con su suerte de siempre, trabajaba en vario para deshacerse de esa plaga: se le cansaban los caballos o se le descomponía el arado, y tenía que dejar el trabajo dos o tres horas antes de la oración, pues de otro modo, ¿quién resiste?
En cambio, no se hablaba jamás de remuneración ni salario algunos. Muchas veces, viéndome encorvado sobre la labor en el oscuro taller, me proponía dejar el trabajo y despedirme.
En 1897 escribió y publicó Mother Goose in Prose (Mamá Oca en prosa), una colección de pequeños cuentos inspirados en el personaje de Mamá Oca e ilustrados por Maxfield Parrish. Mother Goose in Prose le proporcionó un moderado éxito, que le permitió dejar el trabajo comercial.
A los cuarenta y cuatro años, la gravedad de su estado de salud, con afecciones renales y cardíacas y la crisis en el sector de la construcción le obligan a dejar el trabajo.
Una vez radicado en Tres Arroyos, Istilart se dio cuenta que el trabajo administrativo no era lo que más le interesaba y, como consecuencia de ello, descubrió que su realización como individuo estaba en una actividad ciertamente diferente al ámbito administrativo, esta decisión de dejar el trabajo en el Molino Mayolas no sólo significó un cambió de rubro laboral, también lo convirtió en maquinista de la primera trilladora que ingresó a la ciudad de Tres Arroyos.
Su planeta era un centro de contrabando y crimen, como un Mos Eisley gigantesco, al cual solo acudían criminales, contrabandistas e individuos adinerados sin ganas de ensuciarse las manos, y que preferían dejar el trabajo sucio a otros.
En 1879 abandonó el diario El Globo y para dejar el trabajo casi de esclavo del teatro por horas fundó el semanario El Motín, cuyo primer número salió a la calle el domingo 10 de abril de 1881, aprovechando la mayor libertad de prensa que había traído consigo el nuevo gobierno liberal encabezado por Práxedes Mateo Sagasta, después de seis años de gobierno de los conservadores de Antonio Cánovas del Castillo.
A principios de 1947, pudo dejar el trabajo de costurera para pasar a trabajar otra vez como colaboradora en la Revista de Catalunya.
Al final del testimonio queda claro que Belano quiere dejar el trabajo, y Abel Romero le promete uno o dos meses de vacaciones pagadas.
Por ejemplo, es habitual que las personas digan "cuando tienes un jefe maltratador, te dan ganas de dejar el trabajo", en lugar de decir "tengo un jefe maltratador y me dan ganas de dejar el trabajo".