dejado


También se encuentra en: Sinónimos.

dejado, a

1. adj. Que se comporta con negligencia y descuido de su persona o de sus cosas es muy dejado, nunca lleva los cuadernos y los libros en orden. abandonado, negligente cuidadoso, diligente
2. Que se comporta con desánimo y desgana por melancolía o enfermedad. decaído, abatido

dejado, -da

 
adj. Flojo y negligente; que no cuida de su conveniencia o aseo.
Caída de ánimo, por melancolía o enfermedad.
Traducciones

dejado

rilassato

dejado

gauche

dejado

links

dejado

venstre

dejado

dejado

왼쪽

dejado

vänster

dejado

ADJ
1. (= desaliñado) (en las costumbres) → slovenly; (en la apariencia) → scruffy
es tan dejado que ni siquiera lava los platoshe's so slovenly he doesn't even bother to do the washing up
va siempre muy dejadohe's always very scruffy
está muy dejada desde que vive en el camposhe's got very scruffy since she started living in the country
con ese aspecto tan dejado nunca conseguirás trabajoyou'll never get a job looking so scruffy
2. (= negligente) → careless, sloppy
comete esos errores porque es un dejadohe makes those mistakes because he's so careless o sloppy
eres muy dejado con tu familiayou don't bother much about o with your family
no te escribe porque es una dejadashe doesn't write to you because she can't really be bothered
V tb Dios 3
Ejemplos ?
En defecto de éstos, al hijo primogénito, nacido antes de la muerte del último Rey, de la hija primogénita entre las que tengan hijos varones, y a su descendencia masculina, natural y legítima, y en caso que el último Rey no hubiese dejado hija que tenga varón, a aquél que haya sido designado por su testamento, ya sea entre sus parientes más cercanos, o ya entre aquellos que haya creído más dignos de gobernar a los españoles.
Acullá se veían acurrucadas en hilera cuatrocientas negras destejiendo sobre las faldas el ovillo y arrancando uno a uno los sebitos que el avaro cuchillo del carnicero había dejado en la tripa como rezagados, al paso que otras vaciaban panzas y vejigas y las henchían de aire de sus pulmones para depositar en ellas, luego de secas, la achura.
-contestó la madre-. ¡Aunque ya ves que el primer saludo de nuestro enfermo nos ha dejado mucho que desear! -Me sé de memoria -profirió con lentitud el Capitán, sin abrir los ojos-, el Escalafón del Estado Mayor General del Ejército Español, inserto en la Guía de Forasteros y en él no figura, ni ha figurado en este siglo, ningun General Barbastro.
Orso era viudo dos veces: a su primera mujer la había despachado de una puñalada, por celos; a la segunda, la única que amó, se la mató en venganza Landolfo dei Fiori, hermano de la primera. Ésta no había dejado hijos: la segunda, sí: una hembra y dos varones.
Continúaba, eso sí, por terquedad aragonesa, más que por otra cosa, diciéndose su mortal enemigo, y hablándole con aparente acritud y a voces, como si estuviera mandando soldados; pero sus ojos la seguían y se posaban en ella con respeto, y si por acaso se encontraban con la mirada (cada vez más grave y triste desde aquel día) de la impávida y misteriosa joven, parecían inquirir afanosamente qué gravedad y tristura eran aquéllas. Angustias había dejado, por su parte, de provocar al Capitán y de sonreírse cuando le veía montar en cólera.
Lo que ahora interesa es almorzar, pues yo tengo muchísima hambre.. ¡Y qué fuerte me ha dejado la pierna ese zorro viejo del doctor!
Te obedeceré, dijo Eryximacos, y con tanto más agrado por lo mucho que tu discurso me ha encantado, tanto que si no conociera la altura a que se eleva la elocuencia de Agatón y Sócrates en la materia del amor, temería mucho que se quedaran muy cortos a tu lado por haber dejado entre todos completamente agotado el tema después de lo que aquí se ha dicho.
Y, en efecto, el Amor no se detiene jamás en donde no hay flores o ha dejado de haberlas, sea en un cuerpo, en un alma o en cualquier otra cosa, pero se posa y permanece donde encuentra flores y perfumes delicados.
Y el gas llameaba más fuerte, casi silbando en la alta sala; a través de los cristales rotos de las ojivas, el claro de luna deslumbraba, casi cegador; entonces, un horror me sobrecogía en medio de todos aquellos seres huecos, de vana apariencia de espectro, una horrible duda me oprimió el corazón ante todas aquellas máscaras vacías. ¡Si yo también era semejante a ellos, si yo también había dejado de existir y si bajo mi máscara no había nada, sólo la nada!
Almorzó en seguida y subió. Los perros, que en la mañana no habían dejado un segundo a su patrón, se quedaron en los corredores. La siesta pesaba, agobiada de luz y silencio.
He aquí que fueron llamadas Cañas Vivas aquellas cañas, porque habían echado yemas; ese nombre le fue dado por Antigua Ocultadora a lo que Maestro Mago. Brujo, habían dejado plantado a su abuela en recuerdo de ellas.
Seguramente, repuso; mas no es de otra manera como los razonamientos se asemejan a los hombres; pero me he dejado arrastrar por seguirte.