Ejemplos ?
Esta enagua era de color blanco y tenía unos pasacintas, al igual que la camisa, que la decoraban con una cinta roja en su interior.
Una vez envuelto el cuerpo en la dalmática buscaban un enterramiento digno y lo decoraban, convirtiéndolo en santuario para sus oraciones.
El amor que él sentía por ella lo llevó a mandar construir una bella casa con ricos trabajos barrocos de argamasa blanca que decoraban su fachada, haciendo alusión a unos dulces llamados alfeñiques (de pasta de azúcar y almendras).
El origen del Dancheong se remonta a los colores vistosos con los que se decoraban las pinturas murales de las antiguas tumbas reales: el rojo, azul, amarillo, negro y blanco.
El fraile regresó a la Ciudad de México narrando que había continuado la exploración después de la muerte de Estebanico y había avistado a lo lejos una ciudad más grande que la gran Tenochtitlan (Ciudad de México) y que los nativos de allí usaban vajillas de plata y oro, decoraban sus casas con turquesas y usaban perlas gigantescas, esmeraldas y otras joyas más.
Las edificaciones más nobles se revestían de piedra formando órdenes, que no reflejaban la estructura interior real. Se decoraban los muros de los edificios suntuosos con pinturas y los pavimentos con mosaicos.
Al igual que Hitler, practicaba sus habilidades para hablar en público delante de un espejo. Las reuniones eran precedidas por marchas ceremoniales y cantos, y los lugares se decoraban con banderas del partido.
Posteriormente, Sixto V ordenó destruir parte del antiguo edificio, que se rediseñó hasta dar lugar al palacio actual, de tamaño mucho más pequeño. Parte de los mosaicos que decoraban el monumental Triclinium en tiempos de León III se conservan dentro del Palacio de Letrán.
Era un magnífico paraguas, cuyo origen británico no podía ponerse en duda, y que tenía ese aspecto confortable que caracteriza a los productos de la industria inglesa; y lo elegante del puño, lo rico de la seda, lo recio y bien modelado de las bellotas que, pendientes de un cordón, decoraban el mango, producían una impresión de lujo.
Una guirnalda de aristoloquia colgaba sus anchas hojas verdes en forma de corazón de los salientes de la arquitectura como un arabesco natural, y junto a un estanque rodeado de plantas, un flamenco rosa se mantenía de pie sobre una pata, flor de plumas entre las flores naturales. Paneles con pinturas al fresco que representaban arquitecturas caprichosas o paisajes de fantasía decoraban los muros.
En los siglos de oprobio, en que todas las profesiones literarias consagraron sus desvelos a la conservación de las cadenas del despotismo, cuando unos sostenían el edificio vacilante de la arbitrariedad con el apoyo de exterioridades célebres y otros lo decoraban con todas las gracias de la imaginación, sólo los filósofos se atrevieron a advertir a los hombres que tenían derechos, y que únicamente podían ser mandados en virtud y bajo las condiciones fundamentales de un pacto social: al sonido de su voz varonil se conmovieron los cimientos de aquel antiguo edificio, y la antorcha de la verdad que elevaron entre las tinieblas descubrió grandes absurdos y grandes atentados.
Detrás del Garañón apareció ante los ojos de Currito el hogar alumbrado por los rojizos resplandores de la alegre fogata, a cuyos resplandores brillaban, como de oro quemado, los peroles que decoraban el alero de la enorme chimenea...