Ejemplos ?
Entretanto, el día declinaba y la escuadra española yacía inmóvil y silenciosa, con gran impaciencia de nuestros defensores, que ansiaban el momento de enviar mortales andanadas a los incendiarios de Valparaíso.
A este temeroso sitio, mientras lento declinaba a ponerse un sol de otoño entre celajes de nácar, estando el viento adormido, la mar blanquecina en calma, y sin turbar el silencio de las voladoras auras, sino el grito de un milano que los espacios cruzaba, y los de dos gavïotas, cuyo tálamo era el agua, la divina Rosalía, la hermosa de la comarca, fugitiva y anhelante llegó, sudosa y turbada.
Pero yo declinaba aquellos ofrecimientos; había allí demasiadas cosas de aquel estilo, y persuadido como estaba de que aquello era muy malo, no quería contribuir a empeorarlo todavía más.
Finalmente, desde el punto de vista rioplatense, Las Piedras fue como el milagro que reavivó la llama de la fe en la causa republicana que declinaba sin pausa, desde la derrota de Belgrano en el Paraguay.
Un chiquillo hacía de espolique y llevaba mi maleta. Como era invierno, la tarde ya declinaba, y los montes lejanos tenían sobre sus crestas vislumbres rosa y oro.
CAPITULO II De la disposición semejante y desemejante de dos mellizos Refiere Cicerón que Hipócrates, insigne médico, escribe que, habiendo caído enfermos dos hermanos a un mismo tiempo, viendo que su enfermedad en un mismo instante crecía y en el mismo declinaba, sospechó que eran gemelos, de quienes el estoico Posidonio, aficionado en extremo a la Astrología, solía decir que habían nacido bajo una misma constelación, que en la misma fueron concebidos, de modo que lo que el médico decía pertenecía a la correspondencia o semejanza que tenían entre si por su disposición física, el filósofo astrólogo lo atribuía a la influencia y constitución de las estrellas que se reconoció al tiempo que nacieron y fueron concebidos.
8 Y al quinto día levantándose de mañana para irse, díjole el padre de la moza: Conforta ahora tu corazón. Y habiendo comido ambos á dos, detuviéronse hasta que ya declinaba el día.
CAPITULO V Cómo se, convence a los astrólogos de la vanidad de su ciencia ¿Y qué practican, finalmente, aquellos mismos cuya enfermedad, porque a un mismo tiempo crecía y declinaba, Hipócrates, mirándolo como médico, sospechó que eran gemelos?
Mas, en cambio, tiene afanes Y vigilias y zozobras Y lo roen las sospechas Y los celos lo devoran Y quien busca en él quietud Alienta esperanzas locas, Que es océano profundo Que da turbulentas ondas. Declinaba ya la tarde Plegando su tren de rosa Como virgen que desciñe Los vestidos de su boda Cuando Isván, junto al castillo Repasando sus memorias, Gozaba el amable aliento De las auras bulliciosas.
A medida que la tarde declinaba iba bajando el diapasón de los golpes del maestro, hasta que junto con hundirse la última extremidad del sol en el poniente, se sentía el último golpe, el del combo que caía abandonado sobre el yunque.
Canto primero El autor no ha llegado a escribir otro ¡Cómo ha pasado el tiempo tan esquivo, sobre mis infantiles sensaciones, desde que declinaba el sustantivo Musa, musae en gramáticas lecciones!
Puso un feroz puñetazo en la cara del inminente vencedor y le derribó al suelo. El sol declinaba. Había pasado la hora del almuerzo y teníamos que volver directamente a la escuela.