Ejemplos ?
La holgura antigua se ha trocado en estrechez, la energía para la lucha de la vida en laxitud, la confianza en temor, las espectativas en decepciones.
-Tenía por única inscripción una lápida aislada como un anatema. ¡Qué historia de decepciones y de dolor cifrara esa lúgubre interjección!
De las decepciones que exageró sin soportarlas nuestro cerebro anémico, de las humillaciones merecidas que nuestra cobardía y nuestra debilidad hizo fáciles y no dejó castigadas, se amasa nuestro odio.
Más de un centenar de casas quemadas dejaron un campo de eterna melancolía gris, en donde el espíritu santarroseño se enreda en la zozobra y se mantiene confundido en un laberinto de decepciones.
Andrés Peñalta, era un hombre de no mala presencia, pero de carácter melancólico y agriado por repetidas decepciones en su carrera, en la que, como muchos, en tiempos de trastornos y revoluciones había sido víctima de circunstancias adversas.
Cabe referirnos al Presidente Juárez, quien, en 1861, dijo: "El instinto de la Nación, ilustrado por las decepciones y las esperanzas frustradas, ha comprendido que las revoluciones serán estériles y que los elementos conquistados en el terreno político y social no darán fruto, mientras no se corone la obra con la revolución administrativa." Observamos atentos el empeño de racionalización administrativa; reconocemos saludable que, a la toma de decisiones, preceda el análisis y se dé un contenido programático e integrador a la actividad pública; estamos ciertos de que el eficiente desempeño de esta alternativa conlleva, en buena medida, la realización de los grandes objetivos nacionales.
Filosofla amarga, sentimiento cristiano unido a la hiel que engendran en el alma las decepciones, galanura y chis- te campean en este romance del poeta moribundo.
Yo no sé si Alberto se lanzó ó no en esa candente arena de la política, matadora de las ilusiones y del entusiasmo, vida en que, a la postre, se ostenta joven la faz y anciano el corazón; vida de prosa y materialismo, vida de ideales, absurdos casi siempre, y en la que, como el médico que armado de escalpelo intenta adueñarse de los misterios del organismo humano, sólo se cosechan decepciones.
También dio á luz, por entonces, una exposición relativa á los servicios que prestara en Guayaquil. Las decepciones y sufrimientos produjeron en el organismo de Luzuriaga un principio de reblandecimiento cerebral.
Que las decepciones no envenenen un día su espíritu, aleje Dios de sus labios la hiél del sarcasmo y, los que amamos los versos graciosos y ligeros, nos prome- temos que la juguetona musa de Ego Polibio nos regalará con producciones más limadas y de mayor aliento que las Zanaho- rias y Remolachas.
De nosotros, el artista, el intelectual, el que podía preciarse de que le visitaba la gloria, era Fausto Delmonte, y su palidez amarillenta, la botella de agua mineral que colocó al lado de su cubierto el mozo, y el frasquito de medicamento extranjero que él mismo puso cuidadosamente al otro lado, me delataron al hombre mordido por padecimiento incurable, herido en las hondas raíces de la energía orgánica y a quien los ramos de laurel no compensaban el desastre físico. Y por fin, de nosotros, el modesto, el «sabio», el que había limitado sus aspiraciones para limitar sus decepciones, era yo...
Uno de los más trágicos capítulos de la historia del viejo orden consistió en las dificultades, desaires, y decepciones durante toda la vida, contra las que los inventores tenían que luchar antes de que pudiesen introducir sus descubrimientos, y los fraudes mediante los cuales, en muchos casos, los capitalistas a través de los cuales obtenían la introducción, les estafaban sus ganancias.