Ejemplos ?
Realizar esta escultura de tan grande amplitud, en la ciudad misma donde nació y donde su destino había tomado, de sopetón, una ruta trágica, representa realmente algo milagroso.
--Y de esta guisa, continuó hablando consigo misma, hasta que al doblar un fuerte recodo del camino, se topó con dos hombrecillos regordetes, pero tan de sopetón que no pudo reprimir un respingo de sorpresa; pero se recobró al momento, segura de que ambos personajes no podían ser más que...
Se oyó un violento campanillazo y un instante después las zancadas del rubicundo detective, quien salvando los escalones de tres en tres, se plantó de sopetón en la sala.
Al doblar éste la esquina de Lártiga, se halló de sopetón con el carruaje del marqués de Santiago, también en actitud de torcer la bocacalle de Lescano.
A Carmencita no debió parecerle que el chico era para calabaceado de sopetón; porque cuando él la dijo que venía con buen fin y decidido a hacer las cosas como lo manda la Iglesia, ella le contestó que, aunque tantas letras hay en un sí como en un no, la manera de acertar era consultar la cosa con fray Tiburcio su confesor.
La disposición de nuestro cabildante que, en puridad, no era sino medida de buena policía y de orden político, alborotó al devoto vecindario. Ese alcalde era un hereje que hería, así como quien dice de sopetón, el sentimiento religioso y descatolizaba la ciudad.
El joven saludó gentil y le dijo emocionado: -Señor, perdone el atrevimiento; pero no quiero dejar pasar esta oportunidad de mostrar la honestidad de mi acercamiento a su hija; la pretendo para casarme con ella, pues desde hace tiempo la amo con devoción. Por eso he venido hoy a verla para hablar con usted.- Así, de sopetón lanzó su breve y nerviosa perorata.
Si viene hoy de sopetón, excitados como se hallan los ánimos, nos le van a dar una paliza, que le puede desgraciar, porque la futura majestad puede gloriarse de ser cordialmente antipática a todos los Partidos independientes y a todos los hombres sin partido.
El amor... Entonces no se amaba, o, si se amaba, era de sopetón y sin miras ulteriores. Cupidito se había quitado la venda y, empuñando el fusil, se batía divinamente a las órdenes de un general cristino...
Ogaño no se estila eso. Los monjíos se hacen de sopetón, y muy á Dios que te la de- pare feliz. En una novelita de corto aliento nos ha puesto usted de relieve á nuestra Lima tan querida de los tiempos coloniales.
El pingo de la nación lleveló siempre tranquiando, sólo vayale aflojando en busca de la ocasión no largue de sopetón pueden cortarse las riendas, al ñudo es que usté se prienda si su flete se desboca, tal vez le raje la coca ande ni el diantre lo atienda.
Eso lo debe mirar, con doble vidro en los ojos, sino, tal vez que los piojos por güeyes le hagan pasar. Larguesé de sopetón cuando el clarín toque diana, a la lista de mañana en cualesquier batallón.