de rondón

rondón, de

 
loc. adv. Intrépidamente y sin reparo.
Ejemplos ?
Echarse un hombre a cronicar, así de rondón, sin una notabilidad a quien dirigir sus párrafos chismográficos, sin dar a su composición las formas epistolares, es una cosa que me estremece a la vista de ese fárrago de cartas que de poco tiempo a esta parte ha dado en invadir las columnas de los periódicos más circunspectos de la corte.
Mirad que el buen suceso está llamando a las puertas del malo que hasta ahora habéis tenido, y no penséis que el atrevimiento que habéis mostrado en buscar a Marco Antonio ha de ser parte para que no os estime y tenga en lo que mereciérades, si nunca le hubiérades tenido, que en la hora que quiero y determino igualarme con vos, eligiéndoos por perpetua señora mía, en aquella misma se me ha de olvidar, y ya se me ha olvidado, todo cuanto en esto he sabido y visto; que bien sé que las fuerzas que a mí me han forzado a que tan de rondón y a rienda suelta me disponga a adoraros y a entregarme por vuestro...
Mañana vengo por su señoría y de rondón caemos en el monasterio; que, pillándolas de sorpresa, no tendrán tiempo para tapujos, y sabremos si es verdad que en los claustros hay más lujo y disipación que en el siglo.
Que trague el otro jumento Por doncella una Sirena Más catada que colmena, Más probada que argumento; Que llame estrecho aposento Donde se entró de rondón, Chitón.
Ello fue que en cuanto quiso, Zaldúa vio su palacio lleno de levitas y tuvo oratorio en casa; y, en fin, la piedad se le entró por las puertas tan de rondón, que toda aquella riqueza y todo aquel lujo empezó a oler así como al incienso; y los tapices y la plata y el oro labrados de aquel palacio, con todos sus jaspes y estatuas y grandezas de mil géneros, llegaron a parecer magnificencias de una catedral, de esas que enseñan con tanto orgullo los sacristanes de Toledo, de Sevilla, de Córdoba, etc., etc.
Ellas entran en el alma de rondón y la conmueven y enturbian y la llevan, como una arista el pampero, por todos los campos de la ambición, por todas las sombras bajo las cuales se sueña lo imposible, por entre las nubes de falsos cielos, hasta que, si no lo sujeta la razón con la ayuda de la doctrina de Jesús, nos hunden en el abismo del remordimiento, que es la imagen terrestre del infierno de la otra vida.
¿Cómo ahora, que cuenta un mocoso apenas dos lustros y se entra de rondón en el mundo, y enamora a las muchachas como si tuviera sesenta años?
Véngase conmigo y guarde sus palabras en el pecho para cuando esté delante de mi amo. Y en esto expiró el minuto, y Lilit se echó al hombro a Tijereta, colándose con él de rondón en el infierno.
Sin duda, por exceso de precaución, habían colgado ropa o una cortina delante de la puerta. Estuvo a pique de cometer una barbaridad, de fingir que se equivocaba y entrar de rondón en el cuarto...
Media noche era por filo cuando un agente de la prefectura con un cardumen de ministriles, escalando paredes, se sopló de rondón en una casa donde recelábase que estuviera escondido un demagogo de cuenta.
A esto no sé si o con la caída que yo di, o por las voces y baraúnda del portero, Sócrates se levantó primero que yo diciendo: -No sin causa los huéspedes aborrecen y dicen mal de estos mesoneros; ved ahora a este necio importuno, cómo entró de rondón en la cámara: creo que por hurtar alguna cosa; con sus voces y clamores el borracho me despertó de mi buen sueño.
Y desdeñando ofertas y llorando sus pesadumbres en los brazos de su vieja, ganándose el sustento en el corralón de Los Cristos seguía Rosario, cuando una noche en que, rendida por el trabajo y acongojada por la enfermedad del Cachete, de la cual desde un principio había tenido noticia, dormitaba reclinada contra la pared sin osar hablar a su madre de lo que le dolía en el corazón, empujó suavemente la puerta de la sala el Cachiporra y sin, en aquella ocasión, solicitar el necesario permiso, colóse de rondón en ella, con el sombrero encasquetado hasta casi los ojos, las manos en los bolsillos de la cien y cien veces zurcida chaqueta y la cara triste y la expresión meditabunda.