Ejemplos ?
Excusándose, doliente el rostro, fueron, enfadados, atormentados, sin querer ir de prisa, y numerosas veces los mensajeros los trataron con violencia, los golpearon, para llevarlos ante los jefes.
¿Podría saberse cuándo me enseñarás lo que eres capaz de hacer? -Me tomo mi tiempo -dijo el caracol-; ustedes siempre están de prisa.
Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa.
El pobre hombre, sin cejar en su empeño de alejarme de aquel sitio, contestó a ella con estas palabras, que entonces no pude comprender, pero en las que había un acento de verdad que me sobrecogió: -¡Por la memoria de su madre! ¡Por lo más sagrado que tenga en el mundo, señorito, cúbrase usted la cabeza y aléjese más que de prisa de esta cruz!
Este algo es que España está formada en su mayor parte por una vasta meseta, en que van los ríos encajonados y muy de prisa, y cuya superficie resquebrajan las heladas persistentes del invierno y los tremendos ardores del estío.
A veces, allá en el trabajo, se ríe solo, o se pone de repente como triste, o se le ve en la cara como una luz: y es que está pensando en su hija: se le cae la pluma de la mano cuando piensa así, pero en seguida empieza a escribir, y escribe tan de prisa, tan de prisa, que es como si la pluma fuera volando.
¡Papá, pégame tú!, es que tengo mucho sueño.» Y Piedad salió de la sala de los libros, con la criada que le llevaba la muñeca de seda. «¡Qué de prisa va la niña, que se va a caer!
Después de algunas gestiones sobre negocios, de prisa, como es su costumbre, saca una carta algo parecida a la otra, la abre, pretende leerla, y después la coloca en estrecha yuxtaposición con la que codiciaba.
Doña Primavera llega de prisa al prado Como es tan preciosa, Doña Primavera presumía de sus caprichos de prosperidad y siempre se apresuraba imprudente a pregonar sus preciosuras de princesa.
Lávate la cara y adórnala. Aséate, lávate la boca, toma de prisa la escoba y ponte a barrer para ahuyentar los malos humores. Prepara la bienvenida del sol: La más grande manifestación del TEOTL ante nuestros ojos.
Gabriel Antonio Pereira, mientras éste residía en Río de Janeiro, le escribía dándole noticias de la situación en Montevideo y entre otras cosas registró lo siguiente: “Dos días hace (6 de febrero) que el señor Ministro de la Guerra (lo era entonces el Coronel Lorenzo Batlle) FUE INSULTADO FUERTEMENTE AFUERA DEL MERCADO POR LOS VASCOS A PUNTO QUE TUVO QUE REFUJIARSE EN LO DE BRIE, EN UN CONVENTILLO, el resultado fue que creyéndose en mala posición tuvo que darles más que de prisa la espalda y todo por la falta de cumplimiento de la paga.
Los rayos que al sol repasan allí sus ardores frustran, pues son luces que la ilustran y no incendios que la abrasan; las lluvias nunca propasan de un rocío que de prisa al terreno fertiliza, y que equivale en su tanto de la aurora al tierno llanto, del alba a la bella risa.