de par en par


También se encuentra en: Sinónimos.
Traducciones

de par en par

široce

de par en par

bredt

de par en par

weit

de par en par

πλατιά

de par en par

wide

de par en par

levällään

de par en par

grand

de par en par

širom

de par en par

del tutto

de par en par

広く

de par en par

넓게

de par en par

breed

de par en par

bredt

de par en par

szeroko

de par en par

largamente

de par en par

широко

de par en par

brett

de par en par

กว้างขวาง

de par en par

ferah

de par en par

rộng rãi

de par en par

广阔地
Ejemplos ?
Con los ojos, de par en par abiertos, mira fijo a la altura, mientras sus labios hacen presa en el botón que remata el pecho de la madre.
Sus méritos, su ciencia, su cualidad de vasallo inmediato del obispo de París, le abrían de par en par las puertas de la Iglesia.
A poco volvían, trayendo alimento y agua a sus hijos: Éstos avanzaban hasta el límite de su prisión con las bocas amarillosas de par en par abiertas.
Nuestro amor, nuestra esperanza, nuestro consuelo, todos los sentimientos que engañan la debilidad y la incertidumbre, dándonos la ilusión de ser la honda cuando somos la piedra, están puestos en la impenetrable realidad que nos circunda, en la sombra de donde emergen una a una las divinidades amigas del hombre. El hombre ha aprendido en esa realidad muda hasta hoy que el inmenso porvenir está de par en par abierto para él.
cuyas puertas estaban abiertas de par en par, pero sin que luz ni ruido alguno indicasen que fuese habitado; hasta los rayos de la luna, al resbalar sobre aquella masa oscura y sin vida, parecían más pálidos.
Como es enemigo vuestro, le he dejado en el zaguán. PEDRO. A enemigo noble se abren las puertas de par en par. Que llegue. (Vase TERESA .) Ve con tu madre.
La gran sala que atravesamos tenía abiertas de par en par las tres puertas de su inmenso balcón; el sol entraba ya por ella, iluminando todo el larguísimo y espacioso carrejo que terminaba en la escalera; se oía el cuchareteo y hervor de la cocina que empezaba a animarse por la solemnidad del día, y se respiraba en toda la casa un ambiente especial, una atmósfera pura y embalsamada, que sólo se respira en el campo de la Montaña en las madrugadas de verano, al secar el sol el fresco rocío sobre las flores de las praderas.
Las hijas, conteniendo el sollozo, la auxiliaban como podían; dábanle fricciones suaves, la incorporaban, abrían la ventana de par en par.
Dolores miró con expresión extraña a su amiga, y tras un momento, un solo momento de perplejidad, avanzó decidida y gallarda hacia el balcón, lo abrió de par en par y penetrado que hubo en él, sonrió a Joseíto el Molinete, que en la esquina de la calle la miraba como si intentara retratarla en sus ardientes, en sus dulces, en sus imantadas pupilas.
Tampoco vio al tabernero ni a su mujer. La taberna, vacía; la puerta de la especie de cobertizo que servía de cuadra, de par en par igualmente.
Tuvache, a su lado, lo escuchaba con los ojos abiertos de par en par; el señor Derozerays de vez en cuando cerraba suavemente los párpados; y más lejos, el farmacéutico, con su hijo Napoleón entre sus rodillas, se llevaba la mano a la oreja para no perder una sola sílaba.
¡Madre, la mi madre, dice, madre de mi corazón, nunca yo al mundo naciera, pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas, habed de mí compasión, y de par en par abridme las puertas del corazón.