Ejemplos ?
En el momento mismo en que el dragón dirigió su mirada al pañal de Jesús, salió de éste el fuego, que lo hirió en la cabeza, en los ojos y en la faz, haciéndolo aullar y dar alaridos terribles.
Y cuando ya paró de tanto tirarse a tierra y tanto dar alaridos y mal decir sus funestas bodas contigo, malhadada, contratadas con tu padre Eneo, con las que comprara la ruina de su vida, entonces, alzando sus revueltos ojos por encima de la humareda que le envolvía, me vio a mi en medio de la muchedumbre, llorando, y clavándome los ojos me grita: «Hijo, acércate, no me abandones en mi desgracia, aun cuando hayas de morir con tu padre, que muere; levántame y sácame, y, sobre todo, ponme donde no me vea mortal alguno; o si me tienes compasión, a lo menos sácame cuanto antes de esta tierra para que no muera en ella.