Ejemplos ?
Confieso que, por un momento, tuve una débil esperanza de que Wyatt se salvaría, al ver que se ataba a la caja y se confiaba así al mar.
Esta comparación conviene lo mismo al alma que al cuerpo, y cualquiera que se los aplique dirá sabiamente, a mi modo de ver, que el alma es un ser muy duradero y el cuerpo un ser más débil y de menor duración.
“En su débil y reciente fe, muchos no acertaron a comprender, como de aquella misma religión que a ellos inspiraba sentimientos tan humanos y dulces, sus verdugos fuesen propagadores y celosos defensores;...
Una mañana paseaba disfrutando del sol de invierno, débil e impotente, por un jardincillo, marchito y descuidado, con el fin de descansar bajo algún arbusto, ya que la noche pasada había sido verdaderamente de perros, difícil y llena de peligros.
No estaba tan débil como yo había esperado; sin embargo, sus ojos parecían desprovistos de vida, y sus andrajosas ropas y su barba blanca le daban un aspecto gastado y decaído.
¿Es vuestro corazón ahora tan blando que, habiendo muerto allí Troyano, Almonte y cien mil más, teméis ahora a uno de aquella misma sangre y ser moruno? »¿Por qué he de ver más débil vuestro hierro ahora, decid, de lo que entonces viera?
¡Cuéntanoslo todo!» Por fin se oyó una vocecita débil y aguda, que Alicia supuso sería la voz de Bill: - Bueno, casi no sé nada...
Llamé más fuerte. Mi voz voló, sin eco, débil, ahogada, aplastada por la noche, por esta noche impenetrable. Grité más fuerte: «¡Socorro!
Serás fuerte, ágil, resistente y valiente, por que así es más fácil vencer que ser vencido. Porque así podrás proteger al débil contra los abusos de los fuertes.
En primer lugar, yo no tengo la cabeza débil, ni la he tenido nunca, y prueba de ello es que no ha podido atravesármela una bala.
Cuando quiso mirar desde la boca de la cerbatana, cuando quiso, ver salir el alba, al instante su cabeza fue cortada por Murciélago de la Muerte, y la grandeza de Maestro Mago permaneció débil.
Como naciendo de un súbito movimiento convulsivo, la razón había destronado de golpe a la superstición. La más débil de las inteligencias extraía vigor del exceso de interés.