cultismo

cultismo

1. s. m. Palabra o expresión cultos o eruditos.
2. LINGÜÍSTICA Voz procedente de una lengua clásica que penetra por vía culta en una moderna sin sufrir las transformaciones fonéticas normales de las voces populares.
3. LINGÜÍSTICA Construcción o acepción propias de una lengua clásica recreadas en una moderna, casi siempre con finalidad expresiva o estética.

cultismo

 
m. lit. Culteranismo.
Palabra erudita procedente gralte. del latín o formada a base del griego.
Traducciones

cultismo

forbitezza

cultismo

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Ejemplos ?
Aplicar las reglas básicas de evolución fonética a étimos latinos que hayan dado origen a términos romances del vocabulario habitual, deducir estas reglas y establecer la relación semántica entre un término patrimonial y un cultismo.
El poeta, pues, va adquiriendo con el tiempo conciencia creadora y técnica para la imagen. Por otra parte, yo creo que el cultismo es una exigencia de verso grande y estrofa amplia.
Abundan además las geminaciones (a veces antitéticas, a veces sinonímicas de cultismo y de palabra patrimonial), los paralelismos y las antítesis.
Una, como voz patrimonial, evoluciona con las modificaciones propias del paso del latín al romance y da Benito. Otra, como cultismo, deriva en Benedicto.
Hasta finales del siglo XVIII se utilizó con criterio etimológico para las palabras que la emplearan en latín, como quando o quasi; de ellas se conserva algún cultismo, como quórum, pero ha desaparecido en la mayoría, y de hecho es normativo reemplazar por la letra hispana correspondiente (Por ejemplo, "cuórum" en lugar de "quórum").
La consideración de la capacidad del receptor. Posición de una terminología propia, constituida por tecnicismos y cultismo denotativos, monosémicos, unívocos y descriptivos.
La w y la k aparecen solo raramente en palabras españolas e indican invariablemente términos adoptados por préstamo o cultismo en el curso de los últimos dos siglos.
En la lírica se dieron dos corrientes: el culteranismo (o cultismo), liderado por Luis de Góngora (por lo que también se le llama «gongorismo»), donde destacaba la belleza formal, con un estilo suntuoso, metafórico, con abundancia de paráfrasis y una gran proliferación de latinismos y juegos gramaticales; y el conceptismo, representado por Francisco de Quevedo y donde predominaba el ingenio, la agudeza, la paradoja, con un lenguaje conciso pero polisémico, con múltiples significados en pocas palabras.
Waldeyer nombró el cromosoma (cultismo griego, formado por khroma (color) y soma (cuerpo) o sea “cuerpo coloreado”) en 1888, y en 1891 dio nombre a la célula nerviosa como "neurona", basado en los descubrimientos de D.Santiago Ramon y Cajal en su teoría neuronal.
En ellos Sor Juana emplea los más variados recursos poéticos que ha aprendido a lo largo de su vida: la imagen sorprendente, el cultismo léxico, la omnipresente alusión religiosa, juego de conceptos, recursos sintácticos que recuerdan a Góngora y referencias personales que sirven de contrapeso a los desmesurados elogios que contienen la mayoría de ellos.
Con un lenguaje sencillo, libre del artificio y cultismo extremo de la prosa modernista, nos remiten a la infancia del autor transcurrida en la aldea de San Andrés (cerca de la ciudad y puerto de Pisco) y nos muestra a un niño descubriendo entre asombrado y asustado los misterios de la vida y la muerte, del amor y la venganza, la realidad y la fantasía.
Mientras que los términos «-culum» o «-culus» se transformaban, como mús-culo, obstá-culo u orá-culo cuando procedían de un cultismo, los vocablos de procedencia popular se convertían en «-ojo» o «-ejo», como añ-ojo, hin-ojo, pi-ojo, esp-ejo o vi-ejo.