Ejemplos ?
La crisis interna de EUPV llegó a su culmen en la Asamblea de EUPV del 17 de noviembre de 2007, con las elecciones para las candidaturas para las elecciones generales de 2008.
Los primeros tres movimientos (un épico Allegro ma non troppo, un poco maestoso, un electrizante Scherzo y un religioso y soñador Adagio) llegan a su culmen en el deslumbrante finale (Presto-Allegro assai), que inicia con un recitativo instrumental y con citas de los movimientos precedentes.
Recibió así progresivos y crecientes cargos y honores: letrado real (1607), procurador general (1613), fiscal general (1615), miembro del Consejo Privado (1616), ministro de justicia (1617), Lord guardián del sello y finalmente Lord canciller a los cincuenta y siete años (1618), culmen de su carrera política.
Como culmen a la tragedia, Evadne, la esposa de Capaneo, no quiso separarse de su marido ni en la muerte y se arrojó viva a la pira funeraria.
El asesinato de Galán, ordenado por Santofimio y ejecutado por Pablo Escobar, fue el punto culmen de la guerra declarada por Pablo Escobar contra la Extradición.
Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal.
Resulta interesante señalar que en su culmen Atenas fue una importante potencia marítima, llegando a derrotar a la flota persa en la batalla de Salamina.
En el teatro de Sófocles se encuentra tanto la primera como la segunda, y de hecho a Sófocles se le considera el auténtico maestro de la ironía trágica, por la que el hombre que parece haber alcanzado el culmen de su fama se precipita de inmediato en las más míseras desgracias físicas o morales.
A partir de aquel culmen del proceso histórico de España, de aquel nodo en que convergieron los haces del pasado para diverger de allí, fué el destino apoderándose de la libertad del espíritu colectivo, y precipitándose grandezas tras grandezas, nos legaron los siglos sucesivos la damnosa hereditas de nuestras glorias castizas.
Las Euménides sostuvieron esas antorchas, de un funeral robadas, 430 las Euménides tendieron el diván y sobre su techo se recostó, profano, un búho, y del tálamo en el culmen se sentó.
Él, al perseguidor semejante, se apostó arduo en su fortaleza y: “Por donde el camino es vuestro, será también el mío”, dijo, “el mismo”, 290 y se lanza fuera de sí desde el culmen de la más alta torre y cae de rostro y estallados los huesos de su cara bate una tierra, muriendo, de su maldita sangre teñida.” La Musa decía: unas plumas sonaron por las auras y la voz de los que saludan llegaba de las ramas altas.
Si alguna casa quedó y pudo resistir indemne a tan gran mal, el culmen, sin embargo, más alto de ella, la onda cubre, y hundidas se esconden bajo el abismo sus torres.