cuatrocientos

(redireccionado de cuatrocientas)

cuatrocientos, as

1. adj.num./ s.m. Que resulta de la multiplicación de cuatro y cien la carrera de cuatrocientos metros es una prueba de velocidad.
2. Que ocupa el lugar correspondiente a este número en una serie. cuadringentésimo
3. s. m. Signo o conjunto de signos que representan este número.
NOTA: En plural: cuatrocientos, cuatrocientos
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

cuatrocientos, -tas

 
adj. numeral. Cuatro veces ciento.
Cuadringentésimo (lugar).
m. Guarismo del número cuatrocientos.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

cuatrocientos

четыреста

cuatrocientos

400, quattrocento

cuatrocientos

/as ADJ, PRON & SMPL/SFPLfour hundred
V tb seiscientos
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Serán objeto de Aviso ante la Secretaría las actividades anteriores, cuando el monto del acto u operación sea igual o superior al equivalente a seis mil cuatrocientas veinte veces el salario mínimo vigente en el Distrito Federal; IX.
La prestación habitual o profesional de servicios de blindaje de vehículos terrestres, nuevos o usados, así como de bienes inmuebles, por una cantidad igual o superior al equivalente a dos mil cuatrocientas diez veces el salario mínimo vigente en el Distrito Federal.
Mas ninguno de todos llamar puedo más bárbaro que yo, pues contra el arte me atrevo a dar preceptos, y me dejo llear de la vulgar corriente adonde me llamen ignorante Italia, y Francia. Pero, ¿qué puedo hacer si tengo escritas con una que he acabado esta semana cuatrocientas y ochenta y tres comedias?
Cuando doncella, te quiso uno de una buena cara; que mal hayan los terceros, que los gustos desbaratan. Si a dicha tú fueras monja, hoy tu convento mandaras, porque tienes de abadesa más de cuatrocientas rayas.
Esos sí que trabajan, y hay taller que hace al día cuatrocientas docenas de cubiertos, y tiene como más de mil trabajadores: y muchos son mujeres, que hacen mejor que el hombre todas las cosa de finura y elegancia.
Toda España no tiene sino quince mil setecientas, como se puede ver en El Mercurio de enero de 1803, o, cuando más, diez y nueve mil cuatrocientas setenta y una, según los cálculos más altos.
Así acabó toda la obra que hizo á Salomón para la casa de Jehová: 41 Es á saber, dos columnas, y los vasos redondos de los capiteles que estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubrían los dos vasos redondos de los capiteles que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 Y cuatrocientas granadas para las dos redes, dos órdenes de granadas en cada red, para cubrir los dos vasos redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 Y las diez basas, y las diez fuentes sobre las basas; 44 Y un mar, y doce bueyes debajo del mar; 45 Y calderos, y paletas, y cuencos; y todos los vasos que Hiram hizo al rey Salomón, para la casa de Jehová de metal acicalado.
9 Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veinte y nueve cuchillos, 10 Treinta tazas de oro, cuatrocientas y diez otras tazas de plata, y mil otros vasos.
Cesando un, tanto el fuego enemigo, sostenido ya por solo la "Numancia", la "Resolución" y la corbeta "Vencedora", que de vez en cuando descargaban algunos tiros, la Capitana hizo señales, y entonces, por 19 minutos se cernieron, en despedida, por lo menos cuatrocientas granadas sobre los castillos y la ciudad.
(añadió _García de Paredes_), ¡doscientos ochenta y cinco muertos, y doscientos sentenciados! ¡Total, cuatrocientas ochenta y cinco víctimas !!!
Para mí, sólo el arca de Noé podía aspirar á merecer la rimbombancia del nombre; pues en un libro místico he leído que la tal arquita medía setecientos ochenta y un mil trescientos setenta pies castellanos, ni pulgada más ni pulgada menos, y que podía cargar, con buena estiba se entiende, y libre de vuelta de campana, cuarenta y dos mil cuatrocientas trece toneladas.
Replicó el Saturnino á estas razones, y no se hubiera concluido la disputa, si en el calor de ella no hubiese roto Micromegas el hilo de su collar de diamantes, y caídose estos; que eran unos brillantes muy lindos, aunque pequeñitos y desiguales, que los mas gruesos pesaban cuatrocientas libras, y cincuenta los mas menudos.