crecidos

crecidos

(kɾe'θiðos)
sustantivo masculino plural
puntos aumentados en un tejido En la tercera vuelta se repite la cantidad de los crecidos.
Ejemplos ?
Agotados todos los fondos del real erario, empeñado en crecidos gastos de que no puede prescindir, apurado por urgencias y peligros que amenazan los fundamentos del estado, baja V.
Más tarde dijo: -En cuanto termine de rapar al fiel de fechos y al veedor, soy con su merced. -¡Y estos pelos -murmuraba el hidalgo-, que los traigo más crecidos que deuda de pobre en poder de usurero!
De las tres hijas que dejé en el alcázar bien construido, Crisotemis, Laódise e Ifianasa, llévese la que quiera, sin dotarla, a la casa de Peleo; que yo la dotaré tan espléndidamente como nadie haya dotado jamás a hija alguna: ofrezco darle siete populosas ciudades —Cardámila, Enope, la herbosa Hira, la divina Feras, Antea, la de los hermosos prados, la linda Epea y Pédaso, en viñas abundante—, situadas todas junto al mar, en los confines de la arenosa Pilos, y pobladas de hombres ricos en ganado y en bueyes, que le honrarán con ofrendas como a una deidad y pagarán, regidos por su cetro, crecidos tributos.
le ha hecho y hace de cada día las mercedes que los tan señalados servicios que en estas partes a su cesárea persona hizo, merecen; ayudándolas, primero, con tan crecidos trabajos a descubrir, conquistar e poblar, y últimamente, con su valor y severidad a se las conservar y librar de las fuerzas de los que presumían con tácitas objeciones hacerlas a S.
Informar asimismo que para estos efetos he ayudado a soldados con armas e caballos, que les he dado en veces más de cincuenta e hecho otros gastos muy crecidos por perpetuar esta tierra a S.
De las tres hijas que dejó en el palacio bien construido, Crisotemis, Laódice e Ifianasa, llévate la que quieras, sin dotarla, a la casa de Peleo, que él la dotará espléndidamente como nadie haya dotado jamás a hija alguna: ofrece darte siete populosas ciudades —Cardámila, Enope, la herbosa Hira, la divina Feras, Antea, la de los amenos prados, la linda Epea, y Pédaso, en viñas abundante—, situadas todas junto al mar, en los confines de la arenosa Pilos, y pobladas de hombres ricos en ganado y en bueyes, que te honrarán con ofrendas como a un dios y pagarán, regidos por tu cetro, crecidos tributos.
entera relación e cuenta de la población e conquista de aquesta ciudad y del descubrimiento de la tierra de adelante y de su prosperidad, y de los grandes trabajos que he pasado y gastos tan crecidos que he hecho y se me ofrescen de cada día por salir con tan buen propósito adelante.
En tan triste situación no se presentó otro arbitrio que el otorgamiento de un permiso a los mercaderes ingleses para que, introduciendo en esta ciudad sus negociaciones, puedan exportar los frutos del país, dando alguna actividad a nuestro decadente comercio con los crecidos ingresos que deben producir al erario los derechos de este doble giro; y aunque en la superior autoridad de V.
"A la quinta pregunta dijo: "Que sabe, ha oído y entendido que él Capitán Don Agustín Carrión Merodío y el Gobernador Alarcón, su suegro y principales troncos en la América del interesado, fueron de los primeros pobladores del Cerro y Villa de Oro de Zaruma, que tan crecidos aumentos cedió en beneficio de la Real Hacienda, y que luego el primero pasó a serlo en esta ciudad; y que el Capitán Salvador Román, otro de sus primeros causantes, fue el primer descubridor y fundador de dicha Villa, después de haber servido en las conquistas de México y el Perú, como uno de los cabos principales" (1).
en su tiempo, con aquella liberalidad que acostumbra pagar a sus súbditos y vasallos sus servicios; y aunque los míos no sean de tanto momento cuanto yo querría, por la voluntad que tengo de hacerlos los más crecidos que ser pudiesen, me hallo merecedor de todas las mercedes que V.
estimaría como a la salvación hallar en esta tierra doscientos o trescientos mill castellanos sobre ella para servir a V. M. con ellos, y socorrer a gastos tan crecidos, justos y sanctos; y confianza tengo en Dios y en la buena ventura de V. M.
Al guardián y demás religiosos llamó la atención el cómo un pobre lego podía sufragar esos crecidos gastos, y un día se escondieron para ver lo que en la celda hacía.