cortante

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cortante

1. adj. Que corta un cuchillo es un objeto cortante. cortador
2. coloquial Que intimida me encontré en una situación cortante.
3. Que es seco, descortés o brusco y deja al interlocutor sin capacidad de reacción dio una respuesta cortante a los periodistas que le esperaban en la puerta. tajante
4. s. m. y f. Persona que por oficio vende carne. carnicero

cortante

 
adj. Que corta.
com. Carnicero (que vende carne).

cortante

(koɾ'tante)
abreviación
1. que puede dividir algo por ser filoso cuchillo cortante
2. que produce vergüenza y es intimidante actitud cortante
Sinónimos

cortante

adjetivo
Traducciones

cortante

גזירה

cortante

A. ADJ
1. [instrumento] → cutting, sharp
2. [viento] → cutting, biting
hace un frío cortanteit's bitterly cold
3. [respuesta] → sharp, cutting
B. SM (= trinchador) → cleaver, chopper
Ejemplos ?
Alicia empezaba a sentirse molesta con la Oruga, por esas observaciones tan secas y cortantes, de modo que se puso tiesa como un rábano y le dijo con severidad: - Me parece que es usted la que debería decirme primero quién es.
Mientras pensaba esto, luego de sacarme de la prisión pecera, me condujeron hacia el carretón aquel y me encerraron en la jaula de lianas. Quise romperlas, pero resultaba imposible, pues eran hilos de cristal cortantes tan resistentes como el acero.
Porque la casa -pudiera decirse palacio- de aquel niño mimado de la suerte está situada en la calle más céntrica, y los amigos, saboreando los lentos goces de la pereza, conocedores de las almas que animan los cuerpos de las mujeres a quienes ven pasar reclinadas en sus coches, comentan la historia de aquellas almas con indulgencias y tolerancias de escépticos amables y gastados. El humo de los cigarros selectos, como guata de cardado algodón, apagaba el estridor de las opiniones cortantes y duras.
En el duro bloque caían los golpes como espesa granizada sobre sonoros cristales, y el diente de acero se hundía en aquella masa negra y brillante, arrancando trozos enormes que se amontonaban entre las piernas del obrero, mientras un polvo espeso cubría como un velo la vacilante luz de la lámpara. Las cortantes aristas del carbón volaban con fuerza, hiriéndole el rostro, el cuello y el pecho desnudo.
SÉPTIMO EPISODIO Del palacio de la Reina de las Nieves y de lo que luego sucedió Los muros del castillo eran de nieve compacta, y sus puertas y ventanas estaban hechas de cortantes vientos; había más de cien salones, dispuestos al albur de las ventiscas, y el mayor tenía varias millas de longitud.
Aquí estoy sentado ahora, en este pequeñísimo oasis, igual que un dátil, pardo, lleno de dulzura, supurante de oro, ávido de una redonda boca de muchacha, pero, más aún, de gélidos níveos cortantes incisivos dientes de muchacha: por los que, ciertamente, suspira el corazón de todos los ardientes dátiles.
Articulo 98 Se prohíbe a los trabajadores: 1) faltar al trabajo, o abandonarlo en horas de labor, sin justa causa de impedimento o sin permiso del patrono; 2) Presentarse al trabajo en estado de embriaguez, o bajo la influencia de drogas estupefacientes, o en cualquier otra condición anormal análoga; 3) portar armas de cualquier clase durante las horas de labor, excepto en los casos especiales autorizados debidamente por las leyes, o cuando se trate de instrumentos punzantes, cortantes o punzo cortantes que formen parte de las herramientas o útiles propios del trabajo; 4) sustraer de la fabrica, taller o establecimiento, los útiles de trabajo y las materias primas o productos elaborados, sin permiso del patrono.
Se exceptúan de esta disposición las punzantes y punzo-cortantes que formen parte de las herramientas o útiles propios del trabajo; VII.
Con otras piedras igual de cortantes encontradas por ahí, arranqué un pedazo de su carne; busqué dos trozos de madera y como había aprendido en mis excursiones con los exploradores, los tallé hasta hacer brotar fuego; enseguida asé el cacho cortado y lo comí con gran deleite.
Durante algún tiempo el jovencito cingalés rapó barbas en medio de la calle; luego, mediante algunas monedas de plata, echó al conserje del Bazar de los Sederos, y un día se le vio instalar su sillón frente mismo a la tienda de Mahomet, y poner en hilera, sobre una mesita de cerezo, sus cortantes navajas.
Ya no repartía carneros a los cortantes de la ciudad; olvidaba su carrito mugriento, y, embrutecido por la sorpresa, queriendo llenar aquel algo que le faltaba, sólo sabía beberse águilas en el cafetín, o ir tras Pepeta, humilde, cobarde, encogido, expresándose con la mirada más que con la lengua.
Nuestra obra es hablar la verdad con amor, y no mezclarla con elementos no santificados del corazón natural que tienen el sabor del mismo espíritu poseído por nuestros enemigos... No debemos usar palabras duras y cortantes.