Ejemplos ?
– ¡Ah! si es así como entiendes la vejez –exclamó el papa– corres el riesgo de ser canonizado. – Después de vuestra ascensión al papado, puede creerse todo.
Dixe yo a ella: «Homílome bella.» Dis: «Tú que bien corres, aquí non te engorres, anda tu jornada.» Yo l’ dixe: «Frío tengo, e por eso vengo a vos, fermosura, quered por mesura hoy darme posada.» Díxome la moza: «Pariente, mi choça el que en ella posa conmigo desposa e dam’ grand soldada.» Yo l’ dixe: «De grado, mas soy casado aquí en Ferreros; darvos he, amada».
Abrió el Señor su mano omnipotente; Cubrió tu faz de nubes agitadas, Dio su voz a tus aguas despeñadas, Y ornó con su arco tu terrible frente. ¡Ciego, profundo, infatigable corres, Como el torrente oscuro de los siglos En insondable eternidad...!
Y el Atrida se habría llevado fácilmente las magníficas armas de Euforbo, si no lo hubiese impedido Febo Apolo; el cual, tomando la figura de Mentes, caudillo de los cicones, suscitó contra aquél a Héctor, igual al veloz Ares, con estas aladas palabras: —¡Héctor! Tú corres ahora tras lo que no se puede alcanzar: los corceles del aguerrido Eácida.
Sólo tú permaneces insensible a la general consternación; todos observan que te alejas de los tuyos para ponerte del lado de los enemigos de tu país, y te mofas de nuestros males, y corres tras frívolos placeres, mendigando el favor de los príncipes, mientras mana sangre tu patria bajo el azote de los opresores.
El chapulín, verde de coraje, o mejor dicho, más verde por la ira, brincó y se posó en la mera nariz resopladora del puma, que se frenó instantáneamente, y le gritó: -¡Grandullón de tal! ¿Por qué no te fijas cuando corres?
Antes que en ese camino, por donde corres sin tino, des con un mal caballero que juegue con tu imprudencia, te invito a hacer penitencia y a cambiar de derrotero.
Las penas se me empalman. Si como mientes corres, el demonio que te alcance. Tres cosas hacen al campesino salir de su casa: procesiones, toros y personas reales.
La advertencia devolvió al reig su seriedad; pero le cargaba que aquel bicho insignificante sacara a colación a cada momento el nombre del pescador, y quiso vengarse. -¿Que tú corres más?
INUCIAS HISTÓRICAS I En la estación veraniega de 1847 encontrábame yo cierta tarde en un grupo de muchachos en el sitio que entonces se conocía con el nombre de la Punta del muelle, viendo entrar al puerto del Callao al vapor que venía de Panamá con corres- pondencia y pasajeros de Europa.
Sereno corres, majestuoso; y luego En ásperos peñascos quebrantado, Te abalanzas violento, arrebatado, Como el destino irresistible y ciego.
Algunas personas nos han recomendado reducir esta publicidad por razones de imagen, pero nosotros hemos preferido corres los riesgos de la crítica alevosa, con tal de actuar a la luz del día, porque a diferencia de esos políticos cuya debilidad personal los hacía vivir pendientes de su imagen, los soldados de Chile sentimos en la reciedumbre moral de la verdad nuestra única y mayor fuente de justificación ante Dios, ante la historia y ante el pueblo de Chile.