corpóreo

(redireccionado de corpóreos)
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corpóreo, a

(Del lat. corporeus.)
1. adj. Que tiene cuerpo o que es consistente. sólido incorpóreo, inmaterial
2. Del cuerpo. corporal

corpóreo, -a

 
adj. Que tiene cuerpo o volumen, en oposición a incorpóreo, inespacial.
Corporal.

corpóreo, -rea

(koɾ'poɾeo, -ɾea)
abreviación
que tiene solidez y volumen ser corpóreo
Sinónimos

corpóreo

, corpórea
adjetivo
Traducciones

corpóreo

corporeo

corpóreo

körperliche

corpóreo

kroppslig

corpóreo

ADJcorporeal, bodily
Ejemplos ?
Para esto recurría al movimiento de rotación sobre sí mismo, excitándose en lo; cuando llegaba a ser muy vertiginoso, se le desvanecían las cosas sensibles, debilitábasele la imaginación y las demás facultades que necesitan de órganos corpóreos, fortaleciéndose, en cambio, la acción de su esencia que está libre del cuerpo; y en algunos instantes su entendimiento quedaba puro de toda mezcla y obtenía la visión intuitiva del Ser necesario.
Ya había separado de ella muchos, en su ejercicio anterior, por el que trataba de asimilarse a los cuerpos celestes; pero aún le quedaban bastantes, como el movimiento circular (pues el movimiento es el atributo más peculiar de los cuerpos); como el cuidado que tenía de los animales y las plantas, la compasión que sentía por ellos y la preocupación de quitarles los obstáculos, pues todas estas cosas son también atributos corpóreos, ya que de primera intención no los veía sino por medio de una facultad corporal, y después, por medio de una facultad también corporal, se ocupaba de ellos.
Y si son dioses, como aseguran, suponiendo que unos son beneficios y otros malignos, ¿cómo siendo corpóreos se unen con los incorpóreos?
Porque no habla Dios con el hombre por medio de alguna criatura corporal, dejándose percibir de los oídos corporales, de forma que entre el que excita este sonido o eco y el que oye, se hiera el espacio intermedio del aire, ni tampoco por alguna criatura espiritual de las que se visten con representaciones de cuerpos, como en sueños, o de otro modo igual (pues también habla de esta manera como si hablara a los oídos corpóreos, porque habla como si tuviera cuerpo y como por interposición de espacio de lugares corporales), sino que habla Dios al hombre con la misma verdad cuando está dispuesto para oír con el espíritu, no con el cuerpo.
También el sol y los demás astros, no sólo confesáis en vuestros libros que son corpóreos (lo que con todos vosotros, cuantos los ven, sin duda lo confiesan), sino que con una pericia y charlatanería extraordinaria (a vuestro parecer profunda) afirmáis que estos astros son animales beatísimos, y por los cuerpos que tienen, sempiternos.
Entre ellas, las plantas tienen la semejanza o propiedad común con los sentidos de sustentarse y crecer; y aunque éstas y todos los objetos corpóreos tienen sus causas secretas en la naturaleza, no obstante, por sus formas y varias apariencias con que se hermosea la visible fábrica del Universo, abren camino a los sentidos para que las vean y sientan, de suerte que, en vez de ser incapaces de conocimiento, parece que quieren en cierto modo darse a conocer.
Después que un no útil autor los víveres envidió, quien quiera que fuera él, de los leones, y corpóreos festines sumergió en su ávido vientre, 105 hizo camino para el crimen, y por primera vez de la matanza de fieras calentarse puede, manchado de sangre, el hierro –y esto bastante hubiera sido–, y que los cuerpos que buscaban nuestra perdición fueran enviados a la muerte, a salvo la piedad, confesemos: pero cuanto dignos de ser dados a la muerte, tanto no de que se les comieran fueron.
Así que por ningún pretexto creerá que los demonios puedan convertir realmente con ningún arte ni potestad, no sólo el alma, pero ni aun el cuerpo humano en miembros o formas de bestias, sino que la fantasía humana, que varía también, imaginando o soñando innumerables diferencias de objetos y, aunque no es cuerpo, con admirable presteza imagina formas semejantes a los cuerpos, estando adormecidos u oprimidos los sentidos corpóreos del hombre puede hacerse que llegue por un modo inefable y que se represente en figura corpórea el sentido de los otros, estando los cuerpos de los hombres, aunque vivos, predispuestos mucho más gravemente y con más eficacia que si tuvieran los sentidos cargados y oprimidos de sueño.
Porque ¿qué razón hay para que no nos admiremos de que las almas incorpóreas, que son más excelentes que los cuerpos celestes, se junten con los cuerpos terrenos, y sí de que los cuerpos terrenos vayan alas mansiones celestiales, siendo corpóreos, sino porque estamos acostumbrados a ver aquello formando lo que somos, y esto aun no lo somos, ni hasta ahora jamás lo hemos visto?
Yernos ahora por espejo en enigma, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré, así como soy conocido.» Luego si en esta vida (donde la profecía de los hombres admirables debe compararse a aquella vida corno la de un niño respecto de la de un hombre), vio, sin embargo, Eliseo cómo tomaba su criado los dones en parte dónde él no estaba, ¿es posible que cuando venga lo que es perfecto, y cuando el cuerpo corruptible no agravará ya ni comprimirá el alma, sino que, siendo incorruptible, no estorbará aquellos santos han de tener necesidad de ojos corpóreos para ver lo que hubieren menester, de los que no tuvo necesidad Eliseo, estando ausente, para ver a su criado?
Además, cada uno conoce y tiene noticia de la vida con que ahora vive en el cuerpo, y con que vegeta estos miembros terrenos y los hace que vivan, lo conoce, digo, con el sentido interior y no por los ojos corpóreos, y las vidas de los otros, siendo invisibles, las ve por el cuerpo, porque ¿cómo diferenciamos los cuerpos vivientes de los no vivientes, si no vemos los cuerpos juntamente y las vidas, las cuales no podemos ver sino por el cuerpo?
Pero las vidas sin los cuerpos no las vemos con los ojos corpóreos. Por lo cual puede ser y es muy creíble, que de tal manera veamos entonces los cuerpos del cielo nueva y de la tierra nueva, como veremos a Dios en todas partes presente y gobernando todas las cosas, aun las corporales, con los cuerpos que tendremos: y lo que viéremos por dondequiera que extendiésemos la vista, lo veremos con clarísima perspicacia, no como en ahora, «que las cosas invisibles de Dios las vemos como un espejo en enigma y en parte», conociéndolas por las cosas criadas; valiéndonos más la fe con que creemos que las especies de las cosas corporales que vemos por los ojos corporales.