cornisa

(redireccionado de cornisas)

cornisa

(Del gr. koronis, remate.)
1. s. f. ARQUITECTURA Elemento arquitectónico compuesto de molduras que forman el remate superior de un edificio.
2. ARQUITECTURA Parte superior del cornisamento.
3. CONSTRUCCIÓN Moldura que remata un mueble, puerta, ventana o que cubre el ángulo formado por el techo y la pared de una construcción.
4. GEOGRAFÍA Formación de nieve que orla la mayor parte de las aristas afiladas a partir de cierta altura.
5. GEOGRAFÍA Escarpe rocoso abrupto que corona una pendiente suave iniciaron la ascensión desde el pie de la cornisa.

cornisa

 
f. arq. Coronamiento compuesto de molduras, o cuerpo voladizo con molduras, que remata a otro.
Traducciones

cornisa

Karnies

cornisa

cornice, crest

cornisa

corniche

cornisa

Cornija

cornisa

gzyms

cornisa

Římsa

cornisa

Gesims

cornisa

コーニス

cornisa

SFcornice
la Cornisa Cantábricathe Cantabrian coast
Ejemplos ?
Las más espléndidas telas, hasta aquel tiempo no vistas, que nuestras naves gloriosas transportaban de la China, adornaban sus paredes del friso hasta las cornisas, y eran en sus balconajes pabellones y cortinas.
Ya la presea estaba en su poder; sus dedos crispados la oprimían con una fuerza sobrenatural; sólo restaba huir, huir con ella; pero para esto era preciso abrir los ojos, y Pedro tenía miedo de ver, de ver la imagen, de ver los reyes de las sepulturas, los demonios de las cornisas, los endriagos de los capiteles, las fajas de sombras y los rayos de luz que, semejantes a blancos y gigantescos fantasmas, se movían lentamente en el fondo de las naves, pobladas de rumores temerosos y extraños.
Al salir se le queda viendo a la construcción, ve el número, ve la calle, unas estatuas de perros pointer adornan las cornisas, se despierta en su sillón, todo ha transcurrido en un instante, a pesar de que su vuelo había durado más de una hora, en tiempo convencional.
El debía seiscientos pesos con siete centavos y aunque quería olvidarse de ello poniendo sus esperanzas en Barsut o en el Astrólogo, su pensamiento se bifurcaba hacia una calle oscura. Hileras de luces parecían apoyarse en las cornisas.
La muchedumbre crecía por momentos y, como el agua que rebasa el nivel, empezaba a trepar por los muros, a agolparse en torno a los pilares, a amontonarse en las cornisas, en las balaustradas de los ventanales y en todos los salientes y relieves de la fachada.
Al avistar este entierro las murallas granadinas, de los Católicos Reyes fresca y gloriosa conquista, cuando en las antiguas torres de la Alhambra relucían, al sol ardiente de junio, alicatadas cornisas, Ayuntamiento y Cabildo, con enlutadas insignias, la Audiencia, comunidades, la nobleza y clerecía salen la fúnebre pompa a recibir, y caminan con ella entre inmenso pueblo que cubre las avenidas, apretada muchedumbre, do las dos razas distintas se conocen en los trajes, la cristiana y la morisca.
—Vamos primero a la terraza —dijo Enrique—. Las cornisas están llenas de lámparas eléctricas. En el corredor encontramos una puerta que conducía a la terraza del segundo piso.
Por fuera, con sus armoniosas líneas de metopas que realzan la suntuosidad de las cornisas complicadas y soberbias y con sus ventanales anchurosos protegidos de cristales ondulados, hacen soñar a los pobres diablos en verosímiles refinamientos de lujo y poderío; por dentro, la oscuridad polar de sus zaguanes profundos y solitarios espanta el espíritu del amador de los grandes cielos adornados de Walhallas de nubes.
/ ¿Qué ondón hijín?/ es muy correcto en un nivel populachero, pero incorrecto en un nivel donde no se comprende, tanto como, “Las capillas deben marcar claramente sus cornisas”, del nivel técnico de impresores, es un nivel familiar.
El gas mismo desplegaba todo el ardor de un estreno, e iluminaba con todas sus fuerzas los muros cegadores de blancura, los lienzos deslumbradores de los espejos, los oros de las medias cañas y de las cornisas, los pajes de mejillas infladas arrastrados por los perros en traílla, las damas risueñas con el halcón posado en el puño, las ninfas y las diosas que llevaban sobre la cabeza frutas, pasteles y caza; las Hebes y las Ganimedes ofreciendo a brazo tendido el anforilla de jarabe o el obelisco bicolor de los helados con copete: la historia entera de la mitología puesta al servicio de la gula.
La roca formaba cornisas y salientes que proporcionaban apoyos relativamente cómodos para el descenso; y a partir de unos centenares de pies, el declive se hacía más gradual.
Las molduras de las puertas, las contraventanas modeladas, los adornos de escayola de las cornisas, las lindas pinturas, las manos de cobre dorado, las campanillas, los tubos de las chimeneas, de sistema fumívoro; las ingeniosidades que evitaban la humedad, los cuadros de marquetería simulada en la escalera, la vidriería y la cerrajería superfina, todos esos caprichos, en fin, que aumentan el precio de una construcción y que placen a los burgueses habían sido prodigados desmedidamente.