coraza

(redireccionado de corazas)
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coraza

(Del lat. coriacea, hecha de cuero.)
1. s. f. HISTORIA, MILITAR Armadura de cuero, hierro o acero, que protege el pecho y la espalda la lanza le atravesó la coraza y le hirió el pecho.
2. Defensa, protección o refugio, físico o espiritual se ha hecho una coraza de cinismo y es insoportable.
3. MILITAR Conjunto de planchas metálicas que sirven para acorazar o blindar una embarcación, los carros de combate, etc. blindaje
4. ZOOLOGÍA Concha de la tortuga, del galápago o de otros animales quelonios con aberturas para la cabeza y las patas.
5. DEPORTES Lámina metálica que cubre el tronco del floretista en la esgrima.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

coraza

 
f. Armadura del busto, hecha de cuero, hierro o acero, compuesta de peto y espaldar.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

coraza

(ko'ɾaθa)
sustantivo femenino
1. historia armadura de metal que protege el pecho y la espalda del soldado En la antigüedad los guerreros se vestían con cascos y corazas.
2. zoología valva resistente que cubre el cuerpo de algunos animales coraza del armadillo
3. elemento inmaterial que es útil como refugio coraza de justicia
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

coraza

sustantivo femenino
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

coraza

armure

coraza

cuirass, shell

coraza

갑옷

coraza

SF
1. (Mil, Hist) → cuirass; (= protección) → protection
2. (Náut) → armour-plating, armor-plating (EEUU)
3. (Zool) → shell
4. (Aut) → radiator cover
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Hallóla en el palacio tejiendo una gran tela doble, purpúrea, en la cual entretejía muchos trabajos que los troyanos, domadores de caballos, y los aqueos, de broncíneas corazas, habían padecido por ella en la marcial contienda.
Miles de tortugas asomaban flotando sus verdes caparazones y servían de potentes corazas que sostenían el paso presuroso del devoto de TEZCATLIPOCA.
Enmudece el tumulto; se funden las dos razas: la ñusta senadora con los hijos del Cid, que arrojan sus adargas, se quitan las corazas después de haber reñido en caballerosa lid.
Las banderas y penachos, los pendoncillos y lanzas, las enseñas y divisas forman espesa enramada. El sol chispea en el oro, arde en bruñidas corazas, y en plumas, telas, recamos, vivos colores esmalta.
Pero la futura desgracia de los troyanos, de la misma Hécabe, del rey Príamo y de muchos de mis valientes hermanos que caerán en el polvo a manos de los enemigos, no me importa tanto como la que padecerás tú cuando alguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se te lleve llorosa, privándote de libertad, y luego tejas tela en Argos, a las órdenes de otra mujer, o vayas por agua a la fuente Meseida o Hiperea, muy contrariada porque la dura necesidad pesará sobre ti.
Néstor y Macaón dejaron secar el sudor que mojaba sus corazas, poniéndose al soplo del viento en la orilla del mar; y penetrando luego en la tienda, se sentaron en sillas.
Dejando a los aqueos, de broncíneas corazas, a orillas del Asopo, llevó un agradable mensaje a los cadmeos; y a la vuelta realizó admirables proezas con tu ayuda, excelente diosa, porque benévola le acorrías.
Ya en su fuga hacia las naves iba el troyano a topar con el cuerpo de guardia, cuando Atenea dio fuerzas al Tidida para que ninguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se le adelantara y pudiera jactarse de haber sido el primero en herirle y él llegase después.
Fuese corriendo a lo largo del muro de los aqueos, de broncíneas corazas; se detuvo cerca de los Ayaces, y les habló en estos términos: —¡Ayaces, jefes de los argivos, de broncíneas corazas!
Pues no deseo quedarme en la tienda, sino pelear. Respondióle el prudente Meriones: — ¡Idomeneo, príncipe de los cretenses, de broncíneas corazas!
En tal manera fue, y tal priesa nos dimos, que sin dubda por esto se debió decir: “Donde una puerta se cierra, otra se abre.” Finalmente, parecíamos tener a destajo la tela de Penélope, pues cuanto el tejía de día, rompía yo de noche; ca en pocos días y noches pusimos la pobre despensa de tal forma, que quien quisiera propiamente della hablar, más corazas viejas de otro tiempo que no arcaz la llamara, según la clavazón y tachuelas sobre sí tenía.
Primeramente ajustaron a sus muslos, como grebas, vainillas de verdes habas bien preparadas, que entonces abrieron y que durante la noche habían roído de la planta. Pusiéronse corazas de pieles con cañas, que ellos mismos habían dispuesto con gran habilidad, después de desollar una comadreja.