conventual


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conventual

1. adj. RELIGIÓN Del convento asistieron a regañadientes a la misa conventual, pero salieron muy satisfechos.
2. s. m. y f. RELIGIÓN Religioso que reside en un convento.
3. s. m. RELIGIÓN Religioso franciscano cuya orden posee rentas.
4. RELIGIÓN Predicador del convento, en algunas órdenes religiosas.

conventual

(komben'twal)
abreviación
que corresponde a la casa donde habitan monjes o monjas iglesia conventual

conventual


sustantivo masculino
religión religioso franciscano cuya orden posee rentas Los conventuales custodian la basílica en Asís.
Sinónimos

conventual

adjetivo
Traducciones

conventual

conventual

conventual

Kloster

conventual

convento

conventual

couvent

conventual

convento

conventual

الدير

conventual

klasztor

conventual

修道院

conventual

修道院

conventual

Klášter

conventual

修道院

conventual

คอนแวนต์

conventual

ADJconventual
Ejemplos ?
Poca gana tiene vuesa merced de descansar; muy conventual es, hija: en cebándose con los motilones, se comerá las manos tras ellos.
Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros, prohibimos que se canten o se reciten otras fórmulas que aquéllas conformes al Misal editado por Nos, y esto en todas las Iglesias Patriarcales, Catedrales, Colegiadas y Parroquiales de las Provincias del orbe cristiano, seculares y regulares de cualquier Orden y Monasterio -tanto de varones como de mujeres e incluso de milicias- y en las Iglesias o Capillas sin cargo de almas, donde se acostumbra o se debe celebrar la Misa Conventual, en voz alta con coro o en en voz baja, según el rito de la Iglesia Romana.
Frecuente era entonces leer sobre el portal o arco del zaguán de las casas, y en gordos caracteres, esta inscripción u otras parecidas: Alabado sea el Santísimo Sacramento, lo que daba a los edificios un no sé qué de conventual.
Bernardo Miguel Romero, que le dió albergue en su casa conventual cuando era obispo electo de Guadix en 1822, ó sea en la última época relativamente próspera que gozó Muñoz Torrero antes de la emigración á Portugal, donde tan triste sepultura le esperaba, es verosímil que conserven recuerdos suyos más importantes que los que el biógrafo ha recogido de su propia familia en Cabeza del Buey, pues su sobrino D.
Aunque conocía el espíritu religioso de los Iñíguez, ciego, cerra­do y conventual en la madre, no creía que una chica de esta época llevara tan lejos y tan hacia atrás del tiempo su fe católica.
Al fin cayó mortalmente enfermo; y después de haberse confesado, declaró de un modo humano que no se llamaba José Mariano Sánchez, sino que era el padre Oroz, religioso franciscano conventual de la ciudad del Cuzco; que habiendo tenido la desgracia de dejarse vencer por unas afec- ciones poco honestas hacia una joven, su hija de confesión, viendo que ésta iba á casarse la puso estorbos de todo género y que, siendo éstos inútiles, la asesinó á puñaladas.
Por otra parte, Poldy, que amaba la soledad, sentía invencible repugnancia a irse a vivir vida conventual, entre otras canonesas, en la casa de su instituto.
¡Ah mundo, mundillo!» Ocho días después, don Antonio despachaba para Lima un correo, con pliegos rotulados a un negro, cocinero de los frailes de San Francisco, quien vestía el hábito de donado y disfrutaba en la ciudad gran reputación de santo. Como que en la crónica conventual están apuntados muchos de los milagros que hizo.
Un arzobispo, para poner algún coto al abuso y sin atreverse a romper abiertamente con la costumbre, dispuso que las antojadizas limeñas recabasen la licencia, no de la autoridad conventual, sino de la curia; pero como había que gastar en una hoja de papel sellado y firmar solicitud y volver al siguiente día por el decreto, empezaron a disminuir los antojos.
Enemigo de hacer vida conventual, residía constantemente en alguna hacienda de los valles inmediatos a Lima, en calidad de capellán del fundo.
Tenía, secretamente, una amiga cristiana, la hija de un panadero que vivía al lado de la Iglesia conventual de Santa María, y vendía sus hornadas a los frailes.
Su excelencia, declarando que los palaciegos se habían quedado cortos en el elogio, departió familiarmente son el artista; y éste, animado por la amabilidad del virrey, le dijo que ya le aburría la clausura, que harto purgada estaba su falta en tres años de vida conventual y que anhelaba ancho campo y libertad.