contrición


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contrición

(Del lat. contrictio, -onis.)
1. s. f. Arrepentimiento de una culpa cometida.
2. RELIGIÓN Sentimiento de dolor experimentado después de haber ofendido a Dios hizo acto de contrición arrodillándose ante el altar.

contrición

(kontɾi'θjon)
sustantivo femenino
1. religión arrepentimiento por haber pecado contra Dios Sintió contrición por haber ofendido a Dios.
2. compunción por haber actuado mal contrición de corazón
Sinónimos

contrición

sustantivo femenino
arrepentimiento*, compunción, atrición. impenitencia, contumacia.
En la atrición predomina el temor del castigo eterno, mientras que en la contrición impera el dolor del alma por haber ofendido a Dios.
Traducciones

contrición

Zerknirschung

contrición

contrition

contrición

berouw

contrición

contrição

contrición

anger

contrición

SFcontrition
Ejemplos ?
Birotteau, que consideraba como faltas sus involuntarios apetitos, habría sido capaz, por contrición, del más grande sacrificio por el abate Chapeloud.
Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.
¿No lo advierte usted?- Si en el desafío que tuvo usted con el general Mackenna a que tuvo usted la suerte de dejarlo muerto, hubiera usted quedado en su lugar, ¿cómo se habría presentado, su alma a su creador? Bañado en sangre, rencoroso, sin la contrición y sin la absolución que salva.
Los ladrones se conmovieron de tal modo al oír su historia, que se llenaron de terror al considerar su vida pasada; volvieron en sí, y comenzaron a hacer penitencia con sincera contrición.
No es necesario que usted haga una confesión minuciosa; esto sería imposible en este momento; no necesita sino que usted deposite en mi las culpas que le vengan a la memoria y lo haga con la contrición del que necesita el perdón de su Dios, en cuya presencia estará dentro de muy Poco.
Sería no conocerle pensar que él había de ser hipócrita, escéptico: no; se aplicó de buena fe a las prácticas religiosas, y si, modestamente, al sentir el dolor de sus pecados, se contentó con el de atrición, fue porque comprendió con su gran golpe de vista, que no estaba la Magdalena para tafetanes y que a D. Fermín Zaldúa no había que pedirle la contrición, porque no la entendía.
El horror de la tempestad, que continuaba y crecía, las frases tremendas con que el padre fustigaba los vicios y con que describía las penas eternas que Dios justiciero les impone y tal vez asimismo el devoto cuadro de Lucas Jordán, que en aquella iglesia se parecía, representando a la Magdalena a los pies de Cristo, todo compungió por tal arte a la bella pecadora, penetrando en sus entrañas como agudas saetas de fuego, que se llenó de atrición y aun de contrición, sintió que el Altísimo la llamaba a sí y como por milagro quedó convertida.
Supe que era el aislamiento completo de los prisioneros, gracias al cual un hombre no podía saber nada del que estaba encerrado a su lado, y se encontraba reducido a un estado de espíritu saludable, que le llevaba por fin al arrepentimiento y a la contrición sincera.
Porque como acaesce que en la primera semana unos son más tardos para hallar lo que buscan, es a saber, contrición, dolor, lágrimas por sus pecados; asimismo como unos sean más diligentes que otros, y más agitados o probados de diversos spíritus; requiérese algunas veces acortar la semana, y otras veces alargarla, y así en todas las otras semanas siguientes, buscando las cosas según la materia subiecta; pero poco más o menos se acabarán en treinta días.
La primera nota es que las penitencias externas principalmente se hacen por tres effectos: el primero, por satisfación de los peccados passados; 2º por vencer a sí mesmo, es a saber, para que la sensualidad obedezca a la razón y todas partes inferiores estén más subiectas a las superiores; 3º para buscar y hallar alguna gracia o don que la persona quiere y desea, ansí como si desea haber interna contrición de sus pecados, o llorar mucho sobre ellos, o sobre las penas y dolores que Christo nuestro Señor passaba en su passión, o por solución de alguna dubitación en que la persona se halla.
¡Con qué dolor tan áspero y violento, desde el solemne día que miró tu segundo nacimiento, hasta que al fin te hirió muerte segunda, tu tierno corazón afligiría de tus pecados contrición profunda!
Historias de robos, asesinatos y otros estropicios en despoblado eran la comidilla diaria de la conversación entre los vecinos de la capital, que no se atrevían a salir fuera de murallas sin previo acto de contrición, ya que no oleados y sacramentados.