Ejemplos ?
Seguidamente, los ovarios y los oviductos se contraían con rapidez y para fines de julio pesaban más o menos lo mismo que a comienzos de abril.
A pesar de las precauciones tomadas, sobre todo en la década de 1940, muchos trabajadores que estaban en contacto enfermaban o contraían alérgias.
Pero, de vez en cuando, sus sonrisas se contraían de manera tan horrible y sus risas eran tan salvajes que a mi abuelo se le pusieron azules las uñas y se le heló la médula de los huesos.
¡Lástima que tan agradable conjunto se viese turbado por los quejidos que salían de una alcoba inmediata, donde la vieja, como la llamaba Carmen, se retorcía en su angosto lecho, revolviéndose entre espasmos y convulsiones, que contraían su rostro lleno de arrugas y carcomido por la vejez!
La niña, fijándonos desde lo hondo con el par de moras maduras de sus ojazos, parecía decirnos silenciosa y expresivamente: «No me quitaréis mis rizos, no tal...» El lacito colorado, que una coquetería de madre engreída de la belleza de una criatura había prendido cerca de la sien izquierda, era como banderín de la vanidad de aquellos siete u ocho años ya femeniles. Y los ojos sombríos nos miraban maldiciéndonos, y las facciones hechas a torno se contraían con mohín de repugnancia...
Todo el cuerpo de don Pedro vibraba a impulsos de la pasión interior; sus pupilas centelleaban, sus labios se contraían convulsos; sus mejillas estaban lívidas.
Fue el hombre más feo que llegó a Troya, pues era bizco y cojo de un pie; sus hombros corcovados se contraían sobre el pecho, y tenía la cabeza puntiaguda y cubierta por rala cabellera.
Este hombre inmortal, que formó la admiración de su siglo, y será el asombro de todas las edades, fue, quizá, el primero que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus usurpaciones, puso en clara luz los derechos de los pueblos, y enseñándoles el verdadero origen de sus obligaciones, demostró las que correlativamente contraían los depositarios del gobierno.
Los asirios consideraron este arte como la principal riqueza de su estado, y los gobernadores de las provincias contraían el mayor mérito celando el cultivo de las tierras.
Como refutación, baste copiar lo que don Sebastián Lorente, historiador de buen criterio, ílice:— «El mayor número de las escogidas consagraban su virginidad »ai Sol; y las pocas que no hacían votos perpetuos, contraían enlaces ventajosos.» Y Lorente apoya su aseveración en él testimonio de cronistas é historiadores.
Algo más pobladas las cejas, se contraían constantemente en arrugas nerviosas, y con esto y el titilar continuo de los ojillos amarillentos, el gesto que daba carácter al rostro de Aquiles era una especie de resol ideal esparcido por ojos y frente; parecía, en efecto, perpetuamente deslumbrado por una luz muy viva que le hería de cara, le lastimaba y le obligaba a inclinar la cabeza, cerrar los ojos convulsos y arrugar las cejas.
en su decreto de Bayona, considerando que lo actuado en ellas debía ser reputado por un tesorero de sabiduría, economía y política: pues por las facultades dimanadas del derecho del hombre en sociedad, y de los principios esenciales de nuestra Constitución los vasallos contraían la obligación de obedecer y servir con sus personas y haberes al Soberano y a la Patria; y este la de hacer justicia, sacrificarse por el bien público, observar las condiciones del pacto, las franquezas y libertades otorgadas a los Pueblos, guardar las leyes fundamentales, no alterarlas ni quebrantarlas, y en fin regir y gobernar con acuerdo y consejo de la Nación.