confesionario

confesionario

1. s. m. RELIGIÓN Cabina, generalmente de madera, que hay en las iglesias, dentro de la cual se coloca el sacerdote para confesar a los fieles. confesonario, confesorio
2. RELIGIÓN Tratado o discurso en que se dan reglas para saber confesar y confesarse.

confesionario

 
m. catol. Confesonario.
Tratado o discurso en que se dan reglas para saber confesar o confesarse.

confesionario

(komfesjo'naɾjo)
sustantivo masculino
1. cabina donde se ubica el sacerdote para recibir las confesiones de los fieles Después de la misa el sacerdote entraba al confesionario a escuchar a los penitentes.
2. religión escrito donde se fijan las normas para saber confesar y confesarse Los confesionarios tienen sus orígenes en la Edad Media.
Traducciones

confesionario

Beichtstuhl

confesionario

confessionnal

confesionario

confessional

confesionario

confessionale

confesionario

Konfesjonał

confesionario

Zpovědnice

confesionario

Skriftestol

confesionario

konfessionella

confesionario

SM confesonario SMconfessional (box)
Ejemplos ?
Por eso ellos callaban, en ocasiones no tanto, porque veíamos también cómo los consejos a veces pasan del confesionario, también vienen de las ventanillas bancarias, en donde se invitaba a la clase media popular y a la clase media-media a que comprara los dólares y los tuviera como garantía en contra de lo que pudiera venir.
Quería terminar su vida, luchando, no en un confesionario de monjas, lo que, -según decía- aburría y empalagaba con esas digestiones difíciles de conciencias meticulosas, sino en un campo abierto, con fieras.
Valiente de guardamano, que fían más de la de los pies. Verdades como delincuentes retraídos en la iglesia, porque no sde hallan sino en el confesionario.
murmurar las oraciones y seguir el rito, sin aproximarse al ara ni rozar siquiera con sus vestidos las gradas del tabernáculo; arrodillarse en el confesionario, revelar sus culpas, arrepentirse y demandar humildemente la absolución del sacerdote.
María Antonieta fué exigente como una dogaresa, pero yo fuí sabio como un viejo cardenal que hubiese aprendido las artes secretas del amor, en el confesionario y en una Corte del Renacimiento.
Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que estaba tras de la reja, que no creía una palabra de esas cosas, y que, por tanto, era de su deber no obligarme a mentir.
Y después, tras el introito de una tos, volviendo a cobrar su sonrisa de viejo teólogo, marrulleó en voz baja, como si estuviese en el confesionario: —¿Me perdonaría el ilustre prócer, si le dijese que no he creído el cuento con que nos regaló hace un momento?
Eso de que mi mujer vaya al confesionario dos veces por semana me trae escamado; que, como dijo el otro, cuando el diablo reza engañar quiere.
Aquí, mientras el paño suspiraba, el fraile se encogía y encerraba en el confesionario, y luego dijo: —Acaba pronto, hijo, mientras que yo en seguro me acomodo, porque, como ahora estás tan agitado y aquí no hay luz, con este pobre modo puedes topar conmigo equivocado.
Perdone usted, padre, no sé lo que digo... No estoy en el confesionario. -Allí no te permitiría hablar de ese modo; tendrías que ofrecer enmienda de tales propósitos si eran verdaderos y no una afectación involuntaria de tu espíritu, como sucede a veces, respondí gravemente.
Por tanto, deseando por lo que a Nos toca, exterminar estas hidras venenosas que con sus pestíferos hálitos osan empañar los sagrados derechos de nuestra política libertad, tan íntima, y mutuamente unidos con los intereses de nuestra católica religión; mandamos, rogamos, y exhortamos a todos los individuos de los monasterios de nuestro cargo, así religiosas como dependientes, que si algún confesor de cualquier clase o condición que sea, vertiese directa o indirectamente alguna expresión contraria a nuestro político sistema, deberán bajo la pena de santa obediencia inmediatamente delatarlo a la Reverenda Madre Abadesa, o Reverenda Madre Priora, quien con sola esta noticia le negará no solamente la entrada al confesionario y locutorio...
Al día siguiente, muy temprano, se dirigió a la Recoleta, y haciéndose ver de su hijo, mientras éste ayudaba en la misa, le hizo señas para que, terminada, procurase hablarle. Así sucedió, y tras de un confesionario, hubo de informarle de todo.