Ejemplos ?
No es extraño, por tanto, que el poeta escribiera sobre ella: Su majestad compite con la serenidad del mismo océano, como si fuera el emperador de los mares.
Y eso ha bajado de un costo previsto de $37 mensuales. En otras palabras, cuando alguien compite por hacer negocio con ustedes, tiende a ser...
Yo veo a la familia Patronelli – por ejemplo- cuando compite en el Dakar, que va toda la familia atrás de los dos Patronelli, en camioneta.
Sin duda tiene imán para que los poetas la persigan y la espeten á quemarropa, por lo menos, un soneto de aquellos que parecen una puñalada en el hígado. La sonetorrea es epide- mia que compite con la pte bubónica, y acaso la aventaja.
Cuenta, además, con varios molinos harineros y dedicados a la extracción del aceite; y, por último, aunque no todo lo extendida que debiera, la elaboración de encajes reviste una importancia grandísima, y compite con las más renombradas de España.
El tecleo de las computadoras se vuelve un monótono ronroneo; el murmullo de los papeles que se revisan, gritan su languidez y el golpeteo de sellos semejan gotas que caen violentas sobre el asfalto. El fax que anuncia su inminente presencia compite con el nervioso tic del correo electrónico.
México necesita que el Congreso establezca las bases que para funcionarios capaces y expertos, asesoren a los exportadores mexicanos, particularmente a los pequeños y medianos, para que puedan hacer frente a las investigaciones extranjeras de que sean objeto y es que el comercio exterior de hoy, ya no se compite como individuos o como empresas aisladas, ahora tenemos que competir como naciones bien organizadas.
allá en el norte helado es do mejor sus maravillas muestra la bella luz; brillantes meteoros el largo imperio de la noche alegran, y la atezada oscuridad en llamas rompe de celestial magnificencia, con quien el alba misma no compite en el clima feliz que la despierta.
Una es (con soles por ojos, y por labios alelíes) la más hermosa villana que con hidalgas compite; Rosa nacida en el campo entre zarzales y mimbres, pero a quien ceden vencidas las rosas de los jardines.
Bien que se dice, que en el examen de Licenciado la iniquidad ó prevención de los jueces estuvo para reprobar á un hombre, cuya gloria en la Jurisprudencia compite con la de Alciato y Cuyás.
-Mi esposo -díjome un día con orgullo- es un príncipe de la más ilustre progenie; sus dominios son tan vastos, que jamás podrá medirlos; su poder no reconoce límites; ningún soberano compite con él.
Cuanto dejamos dicho que acaece con el viajero de diligencia ocurre con el de galera o caballería, sin más diferencia que dilatarse algo más el obsequio con una cama que compite con el cielo, y cuya colcha de damasco, que ruge y se escapa por todos lados, como si estuviera viva, no deja dormir en toda la noche al paciente obsequiado.