Ejemplos ?
Pero Velazquez no siente de este modo. Tampoco es Zurbarán, si atiendo al color y a la manera de ver el asunto. Menos aún debe atribuirse a Murillo ni a Ribera: aquél es más tierno, y éste es más sombrío; y, además, ese estilo no pertenece ni a la escuela del uno ni a la del otro.
Veía la monótona llanura del Chaco, con sus alternativas de campo y monte, monte y campo, sin más color que el crema del pasto y el negro del monte.
Pos lo que me contestó, que aquello es debío, a los berrinches que pasa por mí, de los cuales se le cuaja la sangre en esos sitios y se le pone del color de chocolate.
Artículo 42°- La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana está proscrita y es sancionada por la ley.
Naturalmente, el Niño, al oír aquello, se puso del color de la gayomba; pero sin dúa se acordó el hombre de que el de Pujerra estaba entoavía, como quien dice, tomando la denticina y de que no abultaba lo que un chamarí en el pelecho, y pensó, y pensó bien, que si se diba del seguro con aquel chaval, diba a ser mismamente como si escupiera al cielo, y encogiéndose de hombros y mirando al Chiquito como si le fuese a ofrecer una biscotela, le dice: -Eso que acaba usté de dicir no se lo pueo yo contestar más que al que lo trajo a usté ar mundo con tan poquilla maera.
A Clotilde un color se le iba y otro se le venía oyendo al viejo, y cuando aquél hubo concluido, díjole procurando ocultar su profunda inquietud: -Vamos, mejor; asín se divertirá más.
Pero de todos modos una hora después lanzaban a un coche descubierto sus flamantes personas, calzados de botas, poncho al hombro -y revólver 44 al cinto, desde luego-, repleta la ropa de cigarrillos que deshacían torpemente entre los dientes- y dejando caer de cada bolsillo la punta de un pañuelo de color.
Una entre sonrisa y mohín estereotipado en sus labios finos y pálidos hablaba con muda elocuencia del recóndito, silencioso y constante malestar, y sus movimientos estaban llenos de languideces; la falda de color de rosa que vestía, como la chaquetilla del mismo color, que ocultaba del todo casi amplio pañuelo blanco de Canilla, dejaba adivinar lo descarnado de su cuerpo de armónicas elegantes proporciones.
Soy y quiero ser de mi tiempo: rindo sincero homenaje a todas las grandezas, y sea cual fuere el color de la bandera bajo la cual marchaban nuestros soldados, he admirado su heroísmo y dado gracias a Dios de todo, por su bravura ha enriquecido el tesoro de las glorias francesas.
—El mundo material —continúo Dupin— abunda en muy estrictas analogías con el espiritual; y así se ha dado algún color de verdad al dogma retórico de que la metáfora o el símil pueda ser empleada para dar más fuerza a un pensamiento o embellecer una descripción.
Frente a éste cae un cuarto río, al principio en un lugar pavoroso y agreste, que dicen es de un color azulado y al que llaman el Estigio; en él forma la laguna Estigia, y después de haber adquirido en las aguas de dicha laguna propiedades horribles, se filtra en la Tierra, donde da varias vueltas dirigiendo su corriente hacia el Puriflegeton, al que por fin se encuentra en la laguna de Aquerón por la extremidad opuesta.
Sus trapos pintorescos y de vivo color les distinguen de los burgueses; sus exclamaciones sonoras resuenan en el ambiente claro y frío como cristal.