Ejemplos ?
Casi diríase que estoy seguro de ello; pero en cuanto a mí, ya es diferente. Soy un cohete distinguido y desciendo de padres igualmente distinguidos.
Ya tenemos a nuestro padre Salvador volando por el aire como un cohete, en busca del cielo, pues no tenía duda de que allí estaba el sitio de un fraile.
-Ya no quiero leerlo. Y, levantándose de la banqueta, salió a la calle como un cohete. «Cualquiera que oiga a esta gente -murmura Venancio, viéndole marchar y señalando a los que se quedan-, pensará que son el mejor apoyo del establecimiento.
Hay unos capitanes que inventaron un cohete, unos capitanes con unos sargentos, ya lo lanzaron, siempre echo el cuento que el primer lanzamiento fue cortico, pum, cayó rápido, pero ya lo están lanzando más lejos, haciendo pruebas.
La enfermedad era pegajosa, y ha cundido que es un pasmo. ¿Reventaba un cohete? ¿Pasaban la tarasca, los gigantes y papahuevos de la procesión del Corpus?
Él juró, por un calvario de cruces, no sólo amarla eternamente, sino las demás paparruchas que es de práctica jurar en casos tales, y para festejar la aventura añadió que en su cuarto tenía dos botellas del riquísimo moscatel que había venido de regalo para su excelencia el virrey. Y rápido como un cohete descendió y volvió a subir, armado de las susodichas limetas.
Y se volvió a dormir. No bien se restableció por completo el silencio, el cohete tosió por tercera vez y comenzó. Hablaba con una voz clara y lenta, como si dictase sus memorias, y miraba siempre por encima del hombro a la persona a quien se dirigía.
-Es un motivo bien egoísta -dijo el cohete con ira-. ¿Qué derecho tienes para ser feliz? Debes pensar en los demás, debes pensar en mí.
Sé que es pirotécnico porque he visto la palabra escrita sobre mi caja de hojalata. -Pues yo digo pilotécnico -replicó el cohete en tono severo.
Luego, súbitamente, la horrible cosa salió disparada verticalmente hacia el cielo, como un cohete o un meteoro, sin dejar ningún rastro detrás de ella y desapareciendo a través de un redondo y curiosamente simétrico agujero abierto en las nubes, antes de que ninguno de los hombres pudiera expresar su asombro.
De pronto oyóse una voz fuerte y seca y todos miraron a su alrededor. Era un pequeño cohete de altivo continente atado a la punta de un palo.
Santo y bueno que nubes de incienso encapoten la atmós- fera y nos asfixien; y hasta tolero que un cohete de arranque deje tuerto á un sacristán ó monaguillo.