Ejemplos ?
he aquí Canaán la preñada, la Atlántida resucitada; he aquí los campos del Toro y del Becerro simbólicos; he aquí el existir que en sueños miraron los melancólicos, los clamorosos, los dolientes poetas y visionarios que en sus olimpos o calvarios amaron a todas las gentes.
porque apenas si una breve primavera puede exuberarlos o un murmullo apenado de silencios puede hacerlos clamorosos; porque apenas si un suspiro en cierzo puede marchitarlos o un vocablo desnudo en sus amores sofocarlo.
Y en vano tú, vastísima Numancia, al Leviatán inmenso semejante, del océano emperador tremendo, frente a la playa inmóvil te colocas, llama con humo y horroroso estruendo vomitando a la vez por tus cien bocas: con nada tiemblan los heroicos pechos que por la patria y el honor pelean; y aun cuando en nube más espesa vean fuego en torno llover horrendamente, al Perú independiente con clamorosos gritos victorean; mezclándose al estruendo de los mares y discorde compás de los cañones las músicas sonoras militares, ¡y el himno patrio que en ardor heroico inflama los peruanos corazones!
EL FRIGIO Con palancas derribamos, clamorosos, las puertas y tabiques que nos retenían, y acudimos á auxiliarla desde todos los extremos de la casa, cuáles con piedras, cuáles con dardos, y otros con la espada desenvainada en la mano.
¡Tú y no yo has hecho mi cuadro, tú! Y abrazáronse llorando los dos amigos de siempre entre los clamorosos aplausos y vivas de la concurrencia puesta en pie.
El comedor de las alegres fiestas, sin luz, y sin vajilla, y sin el blanco mantel, y sin los gritos clamorosos de las felices horas.
Y el espléndido rey al punto ordena a sus delfines, ninfas y sirenas que, en clamorosos plácidos cantares, tan gran victoria anuncien a los mares.
Su compañero en la defensa del Newcastle, Titus Bramble, tuvo mala fama por cometer errores clamorosos y se les denominó: 'el Show en directo de los Chuckle Brothers'.
El evento llegó en agosto de 2005, cuando repitió, con Anna Netrebko y Thomas Hampson como co-estrellas, el papel de Alfredo en La Traviata, durante el Festival de Salzburgo, bajo la batuta de Carlo Rizzi y la dirección escénica de Willy Decker, obteniendo entusiastas reseñas y clamorosos aplausos.
Autor de fecunda producción, obtuvo éxitos clamorosos y de su pluma surgieron más de 120 títulos, que hicieron considerarle como un autor de primera fila en su época.
Como ninguna compañía estable se atrevía a ponerlo en escena, la autora creó su propia compañía, alquiló el Teatro Alhambra de Madrid, y estrenó El padre Juan en abril de 1891, resultando clamorosos el éxito y el escándalo.
En los años sesenta Marujita Díaz dedicó una parte de su tiempo a la revista musical española que conocía bien y en la que consiguió éxitos clamorosos.