cincha

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cincha

(Del lat. cingula, plural de cingulum, cinturón.)
1. s. f. EQUITACIÓN Faja con que se asegura la silla o albarda del caballo, por debajo de la barriga.
2. cincha de brida EQUITACIÓN La formada por tres fajas de cáñamo y asegurada a la silla con contrafuertes y hebillas.
3. cincha de jineta EQUITACIÓN La que sujeta la silla al cuerpo del caballo.
4. cincha maestra EQUITACIÓN La que consta de una sola faja y sujeta al caballo toda la montura.
5. a raja cincha loc. adv. Argent. coloquial 1. Muy rápidamente, con presteza: a raja cincha salió del edificio.2. Con exceso, sin medida: funde la herencia a raja cincha.
6. a revienta cinchas loc. adv. coloquial Muy deprisa, atropelladamente recorrió el camino de la escuela al ayuntamiento a revienta cinchas.
7. ir o venir alguien rompiendo cinchas coloquial Correr con gran velocidad a caballo o en coche vino rompiendo cinchas por el atajo.

cincha

 
f. Faja con que se asegura la silla o albarda sobre la cabalgadura, ciñéndola por debajo del vientre.

cincha

('θint∫a)
sustantivo femenino
faja para asegurar la silla del caballo cinchas de cáñamo
cincha formada por tres fajas de cáñamo La cincha de brida se asegura con contrafuertes.
cincha que sujeta la silla al cuerpo del caballo La cincha de jineta consta de tres fajas.
cincha que consta de una sola faja Una cincha maestra sujeta al caballo toda la montura.
muy rápidamente Salió a raja cincha.
con exceso Come a raja cincha.
muy deprisa o con exceso Recorrió el pueblo a revienta cinchas.
correr con gran velocidad a caballo o en coche Llegó rompiendo cinchas.
Traducciones

cincha

girth

cincha

SF
1. [de caballo] → girth, saddle strap
a revienta cinchas (= apresuradamente) → at breakneck speed, hurriedly (LAm) (= con renuencia) → reluctantly
2. (para sillas) → webbing
3. (Andes) tener cinchato have some black/Indian blood in one
Ejemplos ?
Severo Mira el diablo ...¡de manera que en cuanto lo asiguraste, de ahí mesmo ya enderezaste a media rienda hasta juera! Agapito Al contrario, le aflojé la cincha, y bajo la silla el tronco de una costilla de punta le acomode.
Cuando volvió el chiquilín, le salió al encuentro, bamboleándose, emponchado, y desafinando a raja y cincha con la guitarra y con la voz; el mancarrón, un viejo servidor bichoco, se asustó y volteó al muchacho; don Pedro no vaciló, sacó la cuchilla, y degolló al caballo.
A ti, que te atarían con una cincha de tres codos por medio del ombligo decían, y que te sacarían a la fuerza las tripas y que te pelarían bien la espalda con un azote y después que te atarían y en los bancos de la nave te echarían y te venderían a alguien para que arrancases piedra o te pusieran a una rueda de molino.
Todo fue sacrificado a mí; púsome un arnés de oro, una reluciente silla, una gualdrapa de púrpura, un bocado de plata, una cincha bordada y multitud de campanillas de agradable timbre.
Declárese por necio frisado al que se allega a la persona que está leyendo o escribiendo algún papel; y si a esto se añadiere el cuidado para quien es, declárese, por digno de jáquima, cincha y cola jumenta.
El lazo trenzado, el bozal y el rebenque, las riendas y la cincha, todo bien trabajado, fino y fuerte, anunciaban que el hombre sabía como nadie lo que era bueno y lindo; y cuando, sentado en el fogón, contestando a una pregunta, dijo a los peones, ofreciéndoles un cigarro negro, que él mismo fabricaba sus huascas, corrió entre los gauchos un pequeño murmullo de admiración.
Aunque comprendo lo que es el progreso, encuentro que los campos están ya por demás tupidos de gente; y me es difícil no echar de menos el tiempo en que, para hacerse de un lazo bueno o de una cincha blanca, había que andar poco, antes de encontrar algún animal de marca desconocida que se lo proporcionara.
Hasta ahora el pánico de su cabalgadura había dado una ventaja aparente a Crane, que no era muy hábil jinete. Cuando había atravesado la mitad del valle, cedió la cincha y sintió que se deslizaba por debajo de él.
En los dos años, durante los cuales han estado siempre con agua las lagunas, bien han podido las vacas olvidarse del jagüel; y así mismo, apenas el muchacho, con su petizo echándose sobre la cincha y haciendo fuerza, empezó a hacer chillar el eje mohoso de la roldana, cuando ya algunos animales viejos paran la cabeza y miran por ese lado.
Tiene que sufrir, en su rabia impotente, las caricias del domador que, una por una, le va amontonando en el lomo, sin perdonar una, las innumerables prendas del recado pampeano. Y empieza el suplicio de la cincha; la cincha que hace crujir las costillas y aplasta en el lomo, el peso del recado.
¡Cabos de manila para atar caballos!, y el viejo, atorrante y matrero mal domado, volvía a los años de su juventud, cuando para hacerse de una buena cincha, ancha y sin defectos, se elegía una res de poca marca, y se mataba, nada más que para esto.
Cincha, tira con las manos y los dientes; el caballo encerrado como en un corsé, bambolea, gruñe y se resigna. Vienen ahora los aperos de lujo: un cuero de carnero, el cojinillo chileno, un sobrepuesto grande de carpincho, y la sobrecincha de colores vistosos de los días de fiesta; mañana pondrá el cinchón de dos vueltas, de los días de trabajo.