Ejemplos ?
Su esposo, en vez de acompañarla, marchó a buscar cigarros a Saint‑Victor y fumó hasta que se hizo de día, sin dejar de beber grogs15 de kirsch, mezcla desconocida para aquella gente, y que fue para él como un motivo de que le tuviesen una consideración todavía mayor.
Las riendas flojas batían sobre su grupa empapándose de sudor, y la caja atada detrás del coche golpeaba acompasadamente la carrocería. Estaban en los altos de Thibourville, cuando de pronto los pasaron unos hombres a caballo riendo con sendos cigarros en la boca.
Un cuarto de hora después Juan de Andueza, que habla dejado su caballo a la puerta del lupanar, salió para sacar cigarros de la bolsa del pellón, y de una manera inconsciente dirigió la mirada hacia el mar.
García sacó del bolsillo de su talismán nombre con que se bautizó, por entonces, á la levita de los oficiales, una caje- tilla de cigarros de papel.
Cayé observó un rato riéndose, como se ríen siempre los peones cuando están juntos, sea cual fuere el motivo, y se aproximó al baúl colocando a una carta 5 cigarros.
Total...) La solitaria y húmeda oficina fue convirtiéndose en intenso murmurar de máquinas de escribir, de zumbidos de lápices y plumas que hacían algunas anotaciones importantes o intrascendentes. El espacio transparente iba plegándose serpentino con el humo despedido por los cigarros de los fumadores.
La segunda y tercera veces que me presenté a los campos de concentración a repartir nuevamente alimentos, ropa, dulces, cigarros y algún dinero, fuí recibido con muestras de positivo agradecimiento, estando convencido de que quienes desean incorporarse a nuestra vida nacional, ven a nuestra patria como la esperanza de su salvación.
Muchas veces, sin paral- mientes en ello, oí á los militares de la ya extinguida ge- neración que nos dio Patria é Independencia decir, cuando se proponían exagerar el gasto que una persona hiciera eu el consumo de determinado artículo de no imperiosa necesidad: —Hombre, xusted gasta en cigarros (por ejemplo) más que el Libertador en agua de Colonia.
A propósito: criticad los manjares, sobre todo aquel engrudo llamado crema, de que no saben salir en todo el año; aquella execrable mostaza hecha a fuerza de vinagre; aquel cocido insípido y asqueroso, y, lo que es peor, aquel sacar los mozos los cubiertos del bolsillo, donde los tienen confundidos con las puntas de los cigarros o donde participan de elementos aún peores.
-Pos bien: mi consejo es que se vaya usté ahora mismito a su casa, coja usté una silla, se siente usté en ella delante del espejo mejor azogao que tenga usté en su cubril, meta usté mano a la petaca y se fume usté un par de cigarros mirándose en el espejo.
y diez pesos en la mano, que yo corría a convertir en cigarros en la portería...
Pero, vaya, nos sentaremos un ratillo, me fumaré dos cigarros, le daré gusto a mis ojos mirándote esa maravilla que Dios te puso por cara y..., ¡y jarre que jarre!