charol


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charol

(Del port. charao, laca < chino chat, barniz + liao, tinta.)
1. s. m. Barniz muy lustroso y permanente que se adhiere perfectamente al material al que se aplica.
2. Cuero barnizado con este tipo de barniz, usado para hacer calzado hace tiempo que deseaba comprarme unos zapatos de charol.
3. Amér. Central y Merid. Bandeja, soporte para llevar cosas de un lugar a otro le sirvió el desayuno en un charol de plata.
4. darse charol coloquial Presumir, darse importancia delante de sus amigos se estuvo dando charol.

charol

 
m. Barniz muy lustroso y permanente, que conserva su brillo y se adhiere perfectamente a la superficie del cuerpo a que se aplica.
Cuero con este barniz.
Darse charol.fam. Alabarse, darse importancia.

charol

(ʧa'ɾol)
sustantivo masculino
1. barniz brillante y permanente El zapatero aplicó una capa de charol a los zapatos.
2. cuero al que se aplica barniz unas botas de charol
Sinónimos

charol

sustantivo masculino
(Colombia, Ecuador) bandeja, fuente, charola (Bolivia, Hond., México, Nicaragua, Perú, Salv.), azafate (Chile, Colombia, Perú, Venezuela).
Traducciones

charol

лачена кожа

charol

lakovaná kùže

charol

laklaeder

charol

Lackleder

charol

kiiltonahka

charol

cuir verni

charol

lakkbőr

charol

lakleder

charol

charāo

charol

piele de lac

charol

lakovana koža

charol

lackskinn

charol

rugan

charol

лакована шкіра

charol

da sơn

charol

특허 가죽

charol

SM
1. (= barniz) → varnish
darse charolto brag
2. (= cuero) → patent leather
3. (LAm) (= bandeja) → tray
Ejemplos ?
Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera. Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y miedos de fina arena.
Toda la familia: los nenes miran los caballos y los eléctricos; la casadera mira los mozos de zapatos de charol, el estudiante las caderas redondas, la mamá los sombreros femeninos, la suegra las inconveniencias del tránsito, el abuelo, con sus ojos turbios, el río urbano que pasa, y la sirvienta, fregados los platos, mirará también algo por su ventanillo.
Para agradarle, como si siguiese viviendo, adoptó sus predilecciones, sus ideas; se compró unas botas de charol, empezó a ponerse corbatas blancas.
rodar de "catrera" en "catrera", y los disgustos... esos atorrantes de chambergo blanco y zapatos de charol que te conocen y te siguen...
-Es que me gusta mucho el color de fila... cae muy bien sobre un zapatito de charol tan mono como el de usted... ¡Ay qué pie tan chiquitín!...
Vestía levita negra de Orleans, y pantalón y chaleco de dril blanco, destacándose sobre el último gruesa cadena de oro, y calzaba holgados zapatos de charol.
Ministro de Hacienda en 1933 I Un bello niño de junco, anchos hombros, fino talle, piel de noctuma manzana, boca triste y ojos grandes, nervio de plata caliente, ronda la desierta calle. Sus zapatos de charol rompen las dalias del aire con los dos ritmos que cantan breves lutos celestiales.
Y es extraordinario cómo su cuerpo, desde el más invisible cabello de su cabeza al tacón de sus zapatos, era un vivo deseo, y cómo al cruzar el hall para ir adentro, cada golpe de su falda contra el charol iba arrastrando mi alma como un papel.
De tarde en tarde se iza hoy también ese cartel, pero rara vez con láminas y nunca con éxito: apenas contemplan la operación de elevarle los transeúntes de Cueto, ni le leen los chicos de la escuela de balde; y no exagero si te digo que antaño aguardaban su exhibición con visible deleite, con íntima satisfacción, hasta los hombres más a la moda, los elegantes que vistieron en Santander los primeros gabanes blancos y calzaron las primeras botas de charol con caña de tafilete encarnado...
Por ejemplo, su camisa de batista con puños plisados se ahuecaba al soplo del viento, en el escote de su chaleco, que era de dril gris, y su pantalón de anchas rayas dejaba al descubierto en los tobillos sus botines de nankín, con palas de charol.
Hacia las nueve entró en la casa para arreglarse, y al mismo tiempo apareció Alphonse, bien ajustado en su traje nuevo, con guantes blancos, zapatos de charol, botones cincelados y una rosa en el hojal.
Alphonse corrió a la casa, se lavó la cara y las manos, volvió a ponerse su traje nuevo y sus zapatos de charol y a los cinco minutos estábamos al trote en la carretera de Puygarrig.