Ejemplos ?
¡Oh, familia querida! ¿A quién podré oír una palabra discreta, a qué espíritu prudente? Cesad, cesad de consolarme. Mis lamentos no acabarán jamás; jamás, en mi dolor, cesaré de prorrumpir en quejas innumerables.
Decidle que venga y que castigue a ese hombre enemigo de la ciudad y digno del último supli­cio, pues se atreve a pedir la supresión de los tribunales. BDELICLEÓN: Buenos amigos, cesad en vuestros gritos y oíd lo que ocurre.
¡Cual marido de buena raza de una mujer bien nacida, sé dichoso, así como yo que te la doy! APOLO Marchaos, pues, cada cual adonde lo enviamos y cesad en vuestras querellas.
Henchidas estaban de su número esta multitud de estúpidas hermanas 305 y a través de tantas hemonias, a través de tantas acaidas ciudades, aquí llegan, y con tal voz entablan los combates: “Cesad al indocto pueblo con esa vana dulzura de engañar.