cerbatana

(redireccionado de cerbatanas)
También se encuentra en: Sinónimos.

cerbatana

(Del ár. vulgar zerbatana.)
1. s. f. Tubo o canuto para disparar dardos, bolas u otros objetos soplando por uno de los extremos.
2. HISTORIA Pieza de artillería de pequeño calibre, usada en el siglo xv.
3. Trompetilla para sordos.

cerbatana

 
f. Cañuto en que se introducen bodoques u otras cosas para hacerlas salir violentamente por uno de sus extremos.
Instrumento de carrizo, parecido al anterior; lo usan algunos indios de América para disparar flechas.
Trompetilla para los sordos.

cerbatana

(θeɾβa'tana)
sustantivo femenino
1. tubo estrecho para disparar canutos, dardos u otros proyectiles cazar con cerbatana
2. historia instrumento de artillería usado en el siglo XV La cerbatana era de pequeño calibre.
Sinónimos

cerbatana

sustantivo femenino
Traducciones

cerbatana

blowgun

cerbatana

sarbacane

cerbatana

cerbottana

cerbatana

Blasrohr

cerbatana

Zarabatana

cerbatana

Foukačka

cerbatana

Puhallusputki

cerbatana

Blåsrör

cerbatana

SF
1. (Mil) → blowpipe
2. (= juguete) → peashooter
3. (Med) → ear trumpet
Ejemplos ?
En América del Sur, tribus tales como los Noanamá Chocó y Emberá Chocó, al oeste de Colombia untan la punta de los dardos de sus cerbatanas con el veneno que se encuentra en la piel de tres especies de Phyllobates, un género de ranas venenosas de dardo.
Según Gómez y sus colaboradores (1994) las partes que se utilizan en esta palma son las hojas para techar y para teñir otros materiales de color verde claro (Klinger, 1998) el palmito y la semilla tierna para alimentación, y la raíz para construir Muebles, lanzas, cerbatanas entre otros artefactos.
Con las moléculas del aire hacen los silfos mil primores, y hasta juegan cuando son muchachos, disparándolas por medio de enormes cerbatanas.
Solamente murciélagos en la mansión, una Mansión de los Murciélagos de la Muerte, grandes animales que tenían el mismo aparato mortal que Punta Victoriosa, acabando al instante a aquellos ante sus fauces. Estuvieron allá adentro, pero durmieron en sus cerbatanas; no fueron mordidos por los dientes que estaban en la Mansión.
“Muy bien”, respondió Paloma Torcaz. He aquí que ellos no hicieron más que tirar con cerbatanas; en realidad no trabajaron el campo.
Acompañados de sus hermanos mayores, caminaban disparando con las cerbatanas, innumerables los pájaros que gorjeaban en el árbol, y sus hermanos mayores se maravillaban de ver aquellos pájaros.
Después fueron a buscar a su abuela al borde del río; su abuela, su madre, trataban cada una de tapar el fondo del cántaro. Llegaron ellos, cada uno con sus cerbatanas, avanzaron hasta el borde del río.
Pero ningún acto de Maestro Mago, Brujito, les había perjudicado. En efecto, éstos no hacían cada día más que tirar con cerbatanas.
¡Pronto, nuestras cerbatanas”, dijeron, después dispararon con las cerbatanas al gavilán, le enviaron en los ojos el hueso de la cerbatana; al instante dio una vuelta sobre sí mismo y cayó.
“Brujo Abatido, Brujo Abatido”, decían lo dijeron una noche: cesaron sin embargo un poco. Los murciélagos no se balancearon ya más, permanecieron en una punta de las cerbatanas.
A esta categoría de armas pertenecían los versos (1/2 culebrina), sacres (1/4 de culebrina), falconetes (1/8), esmeriles, cerbatanas, ribadoquines (de avancarga), mosquetes, lagartijas y sacabuches entre otros.
En 1551 fue encomendada al soldado español Francisco de Santos, una región del occidente de la provincia de Colima, llamada Tlacalahuastla, la que según el ilustre Felipe Sevilla del Río, significa "Lugar donde abunda o se fabrican Cerbatanas", estaba poblada por indígenas nahuas y otomís que huyeron a las serranías del Telcruz y Tocxin a causa de la sobreexplotación.