cencerro


También se encuentra en: Sinónimos.

cencerro

(Voz onomatopéyica.)
1. s. m. Campana pequeña, cilíndrica y generalmente tosca que se cuelga del pescuezo del ganado. campano, carlanca, esquila
2. estar como un cencerro coloquial, despectivo Estar loco o majareta está como un cencerro, con el frío que hace y sale sin chaqueta.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

cencerro

 
m. Campanilla cilíndrica, gralte. tosca, hecha con chapa de hierro o de cobre, que se ata al pescuezo de las reses.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

cencerro

(θen'θero)
sustantivo masculino
campana pequeña de metal cencerro para reses
peyorativo estar loco Estás como un cencerro, con el frío que hace y sales sin abrigo a la calle.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

cencerro

sustantivo masculino
campano, esquila, zumba.
Campano y esquila, se utilizan especialmente cuando el cencerro es de forma acampanada; zumba es un cencerro grande.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

cencerro

cowbell

cencerro

campanaccio

cencerro

cowbell

cencerro

Cowbell

cencerro

cowbell

cencerro

カウベル

cencerro

cowbell

cencerro

SMcowbell
a cencerros tapadosstealthily, on the sly
estar como un cencerroto be round the bend
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Si las que están en este caso tienen astas, se aplica a una de ellas el primer marco enrojecido al fuego; si no las tienen todavía, se las tumba en el suelo, y con el marco segundo, chisporroteando, aplicado a la nalga derecha, se les hace dar cada berrido de dolor, y se levanta un tufillo de carne asada, que no hay más que pedir.-De paso averiguan los pastores cuál es la vaca más fuerte y más garbosa para ponerle al pescuezo el campano del lugar, o sea el cencerro más grande de los diez o doce que tiene el Concejo para que la cabaña se luzca con ellos por esas brañas de Dios.
y que las nobles historias y las altas bellezas había que mercarlas con el hombre solapado o con una mujer gorda y pálida. Y yo sacudía el cencerro.
Y na más que pensar en eso me trae loco perdío, y a lo mejor se me mete en la cabeza que me va a dar el tifus y que me voy a morir y que mi Dolores va a golver al café cantante y a verse otra vez rodeá de mozos de los de ácana y... -Vamos, hombre, tú estás más loco que un cencerro.
Una noche solemne de junio, una noche de junio muy clara... Los valles dormían, los búhos cantaban, sonaba un cencerro, rumiaban las vacas...
-Sí, pero es que yo sé que mi compadre está más loco que un cencerro por la Luz, y si viée y se trompieza con que el de Osuna le jace musarañas a su jembra, es mu posible que al hombre le dé la picá, y ya sabes tú lo que es el compadre cuando le da la picá, que dos picás que le han dao en su vía, una le costó estar tres meses y pico en el hospital y la otra una temporá en el Peñón de la Gomera.
Anoche, al encerrar, vi que estaban todos los animales conocidos: dos ovejas negras y un capón, dos capones overos, una oveja con dumba y un capón con cencerro.
¡Con tal que los carlistas no vayan a darnos un susto!... .............................. - ¡El Cencerro! ¡El Cencerro! ..............................
Así se iba retobando mi rencor. Me dieron una campana, un cencerro. Y era divertido, ¡vive Dios!, mirar un pelafustán de mi estatura dedicado a tan bajo menester.
-Hombre, lo que ha conseguío es que se arremate ya de una vez una cosa que no lo dejaba vivir y que lo traía más reloco que un cencerro -dijo, anticipándose al Talabartero, Perico el Tabarreroso.
Nada turba su reposo, nada su quietud altera; ni un perro que ladre inquieto; ni un cencerro que se mueva; ni una vaca que, bramando, pida su ración de yerba; ni un suspiro, ni un lamento, ni una risa, ni una queja.
Mira que «hija» eres y madre serás. No grites; si fueses de alambre, habías de ser el mejor cencerro que hubiese en la campiña. Ni a ti te luzca ni a mí me haga falta.
Un caponcito de los a quienes todavía no podía tocar la suerte, oyó entonces que el dueño de la majada decía al resero, señalando al capón viejo: «A ese animal le voy a poner cencerro, pues nunca lo podré vender; nunca lo he visto gordo; apenas a veces ha llegado a ser regular.