Ejemplos ?
Entre tanto, se cierra la Biblioteca que fue orgullo de la ciudad y sus libros son amontonados en un desván del Fuerte. Sigue inconclusa la Matriz y cegado el Fuerte.
Había condenado a un inocente, y por no haber leído en el momento preciso la fatal carta tenía un crimen en su conciencia. Su orgullo de juez lo había cegado.
Y mientras el caballo cegado por la luz del mediodía permanecía con la cabeza baja e inmóvil, el más viejo de los mineros, enderezando el anguloso cuerpo, paseó una mirada investigadora a su alrededor.
El matillo de rematador cae sobre los materiales de la industria, y como no hay capitales con que pagarlos, la mejor oferta, aunque sea baja, bajísima como es la de los señores acaparadores de oro... Se ha cegado a una fuente de producción nacional!
Una llamarada le abrazó el rostro y enrojeció hasta la raíz de los cabellos. Cegado por el coraje que avanzó algunos pasos tambaleándose como un ebrio.
Sí, Señor: a este grado de abatimiento ha llegado nuestra agricultura en estos últimos años; se han cegado con trigo los pantanos de esta ciudad; pero tan miserable constitución, que enternece a los hombres patriotas y escandaliza a todas las gentes, es la suerte precisa de un pueblo, en que, tratándose de aliviar tamaños males, se atreven a gritar los mercaderes: se arruina la agricultura si a los frutos se les proporciona estimación y pronta salida.
En cuanto estuvo en el fondo, le arrojaron aquellas enormes piedras creyendo que le desharían la cabeza, pero él les gritaba desde abajo: -Echad las gallinas de ahí, arañan en la arena, y me cae en los ojos, me han cegado.
Muchas veces (¿creer esto quién pueda?) en agua clara y sobre hierba verde viva la ví, y en leño que fue un haya, y en nube blanca, tan bella que Leda diría bien por tal que su hija pierde, como estrella a que el sol cegado haya; Y cuánto es más la playa desierta y el lugar es más remoto, más bella la figura el pensamiento.
Para remover y dar vida a toda idea fecunda, para adquirir todo género de conocimientos, para mantener y dar pábulo a ese dulce comercio que debe existir entre los hombres que se consagran al estudio, un compatriota, celoso de la ilustración, y que cuento con orgullo entre mis amigos, ha concebido la idea de este establecimiento a que es particularmente llamada la juventud, –esa parte interesante de la República que aún no se ha maniatado con la rutina, ni cegado con la triste incredulidad de una filosofía ya caduca...
Ha cegado sus ojos, ha endurecido su corazón; para que no vean con los ojos, ni comprendan con su corazón, ni se conviertan, ni yo los sane.
Y rengo casi siempre, debía pasar una hora entera después de almorzar con los pies de su chico entre las manos, en el corredor y salpicado de lluvia o en el patio cegado por el sol.
Miré, y aunque tuve que apartar muchas veces los ojos porque quedé cegado, acostumbreme a aquel brillo y vi que la luz procedía de un Ángel que se deslizaba al fondo de las aguas llevando en brazos un niño dormido.