Ejemplos ?
Sin duda, Sócrates. Entonces, Cebes, creo que está suficientemente probado que las cosas proceden de sus contrarios. Muy suficientemente, Sócrates.
¿La vida misma, dijo Sócrates, no tiene también su contrario como la vigilia tiene el sueño? Sin duda, respondió Cebes. ¿Y cuál es ese contrario?
Es una nueva prueba de la inmortalidad de nuestra alma. Pero, Cebes, dijo Simmias interrumpiéndole, ¿qué demostración se tiene de este principio?
Justo et Pastore, Complutensis Ecclesia Patronis, epístola ad Resendium; de Trajani pontis inscriptions; de festó Translationis Sancti Jacobi Apostoli per universam Hispaniam celebrando, Oratio; y el Arte far a servir ña Dios. Traduxo del Griego el Diálogo de la tabla de Cebes, y compuso en Latín la Descripcion de Córdoba .
Si tienes alguna dificultad en aceptar mi ofrecimiento, hay aquí un buen número de extranjeros dispuestos a suministrar lo necesario; sólo Sunmias de Tébas ha presentado la suma suficiente; Cebes está en posición de hacer lo mismo y aún hay muchos más.
A Sócrates pareció agradable la sutilidad de Cebes, y volviéndose de nuestro lado, nos dijo: Cebes encuentra siempre objeciones y no se entrega desde el primer momento a lo que se le dice.
Yo también encuentro que Cebes tiene alguna razón, dijo Simmias. ¿Qué pretenden, en efecto, los sabios, que huyen de dueños mucho mejores que ellos privándose voluntariamente de su apoyo?
A ti se refieren las palabras de Cebes, que te reprocha el que te separes tan gustoso de nosotros y que abandones a los dioses, que según tu propia confesión son tan buenos dueños.
En efecto, Simmias y tú, Cebes, si yo no creyera encontrar en la otra vida dioses tan buenos y tan sabios y hombres mejores que los de aquí abajo, sería muy injusto si no me afligiera tener que morir.
No le hagas caso, volvió a repetirle Sócrates; pero ya es tiempo de que os explique a vosotros, que sois mis jueces, las razones que me persuaden de que un hombre que se ha consagrado toda la vida a la filosofía, tiene que morir lleno de valor y con la firme esperanza de que al partir de esta vida disfrutará de goces sin fin. Procuraré daros prueba de ello a ti, Simmias, y a ti, Cebes.
He aquí, mi querido Cebes, mi apología para sincerarme ante vosotros al abandonaros, y al separarme de los dueños de este mundo no estar triste ni disgustado, en la esperanza de que allí, no menos que aquí, encontraré buenos amigos y buenos señores, que es lo que el pueblo no sabría imaginar.
Porque si subsistiera sola, recogida en sí misma y liberada de todos los males de que nos has hablado, habría una esperanza tan grande y tan bella, Sócrates, que todo lo que has dicho sería verdad; pero que el alma viva después de la muerte del hombre, que actúe y piense, es lo que puede ser necesite alguna explicación y pruebas sólidas. Tienes razón, Cebes, ¿qué haremos?...