ceñida

ceñida

(θe'ñiða)
sustantivo masculino
vuelta a una señal o boya navegar de ceñida
Ejemplos ?
El sombrero era alto y de ancha ala, y los más jóvenes se lo adornaban a veces con una pluma; la camisa de lana desaparecía bajo un cuello vuelto, de hilo blanco; la chaqueta quedaba ceñida y abrochada de arriba abajo; la capa colgaba suelta sobre el cuerpo, mientras los pantalones bajaban rectos hasta los zapatos, de ancha punta, pues no usaban medias.
Y tal vez en tu ventana, Ceñida la sien de flores, Verás nuevos amadores Venir de tierra lejana: Y en cansado palafrén, Mal vestido el roto acero, Vendrá algún aventurero Á darte obsequio también; Mientras yó, el primer amante, En esta arena distante, Lloro mi bella inconstante, Lloro mi perdido amor… Tus caricias quqe pasaron Como cierzos que bramaron, Como soles que secaron Una solitaria flor.
Mis puertas concurridas, mis umbrales tibios, 65 mi casa de floridas coronas ceñida estaba, de abandonar cuando había yo, surgido el sol, el dormitorio.
7°.-De la naciente del Shambuyaco continuará, hacia el sur, ceñida al meridiano de esa naciente hasta encontrar la margen izquierda del río Acre ó Aquiry, ó si la naciente de este río estuviera más al oriente, hasta encontrar el paralelo de once grados.
Por ello, las que los hechos de los hombres multáis con vengador castigo, Euménides, cuya frente, ceñida de serpentino cabello, delante porta de vuestro espirante pecho las iras, aquí, aquí advenid y las quejas escuchad mías.
Se entregó de lleno al estudio de las armonías y en ellas vació su dolor y sentimentalismo de años, surgiendo la brillante artista del pentagrama. Murió en Quito el 24 de Noviembre de 1950, ceñida su frente con los laureles frescos de múltiples y ponderados méritos.
Hacía la noche clara con la luna, de manera que pudieron ver que el hombre era mozo de gentil rostro y talle; venía vestido todo de lienzo blanco, y atravesada por las espaldas y ceñida a los pechos una como camisa o talega de lienzo.
Mas, habiendo salido aquel día Costanza con una toca ceñida por las mejillas, y dicho a quien se lo preguntó que por qué se la había puesto, que tenía un gran dolor de muelas, Tomás, a quien sus deseos avivaban el entendimiento, en un instante discurrió lo que sería bueno que hiciese, y dijo: -Señora Costanza, yo le daré una oración en escrito, que a dos veces que la rece se le quitará como con la mano su dolor.
-gritó una mujer amortajada entre una saya de estameña negra que le cubría el busto, y otra de bayeta amarilla ceñida a la cintura-, yo quisiera que...
Y su frente se rindió al fin, pero ceñida con el laurel inmortal de la gratitud de su pueblo, que al correr de los años, se hace más encendida y hermosa, porque es la inspiración espontánea del reconocimiento al ilustre Maestro, como fue el reconocimiento masivo del ayer y del primer día en que se apagó su brillante existencia.
Los corpiños eran bajos, pero la camisa alta, plegado el cuello, con un cabezón labrado de seda negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache sobre un pedazo de una coluna de alabastro, que no era menos blanca su garganta; ceñida con un cordón de San Francisco, y de una cinta pendiente, al lado derecho, un gran manojo de llaves.
Descuidóse desto, y otro día entró en el cabildo ceñida la espada; advirtiéronselo y, acordándose de la pena por él puesta, al momento desenvainó su espada y se pasó con ella el pecho, y fue el primero que puso y quebrantó la ley y pagó la pena.