Ejemplos ?
Hace unos días se metió en la cama, con dolor de costado, y sigue mala y tose mucho, y dice que le falta la respiración. -¡Bah! no te apures; eso es un catarro. Mira, tú lo preparas todo; yo encargaré la cena.
-Ventura, que te vas a constipar, entra -decía una voz amorosa desde una ventana de la casita, y Ventura, volviendo de repente a la realidad, estornudaba cinco o seis veces, y se metía en su cuarto, con el alma presa de un catarro crónico de desencantos.
El señor Lheureux, en efecto, tenía casa de empeños, y era a11í donde había guardado la cadena de oro de Madame Bovary, junto con los pendientes del pobre tío Tellier, quien, forzado al fin a vender, había comprado en Quincampoix una mísera tienda de alimentación, donde se moría de su catarro crónico, en medio de sus velas, menos amarillentas que su cara.
Si se ofreciere decir que despavilen las velas, dirá: suena catarro luciente: excita explendores, pañizuela de corte Quando llamare á las criadas, no diga ola Gomez, ola Sanchez, sino unda Gomez, unda Sanchez, que unda y ola son lo propio, y ellas, aunque no lo entienden en latín, lo obedecen en romance, pues lo unden todo.
No se vio jamás socorrido de pañizuelos mi catarro, que afilando el brazo por las narices, me pavonaba de romadizo, y si acaso alcanzaba algún pañizuelo, poque no le viesen, al sonarme me rebozaba, y haciendo el coco con la capa, tapando el rostro, me sonaba a escuras.
Míreme a mí, por ejemplo: todos los días me levanto a las cuatro, me afeito con agua fría, nunca tengo frío, y no llevo ropa de franela, no pesco ningún catarro, la caja es resistente.
Si aprendes a cuidar tu cuerpo no te dolerá la cabeza; tus dientes estarán sanos; tus oídos no te arderán; tu piel no tendrá ronchas ni comezón; tu nariz evitará el catarro y tus manos y tus piés te ayudarán fácilmente a jugar, a caminar, a correr, a nadar y a explorar...
NUEVE Los hombres primitivos perecían fácilmente, como animales, ante cualquier enfermedad. Un simple catarro se complicaba y eran fácil presa de la muerte.
Hay varias versiones, que sí estaba comprometido, que no estaba comprometido. Lo cierto es que lo capturan es cuando él dice ¡Maisanta me agarró el catarro sin pañuelo!
Cuando el lector llegue al elegante parricidio de don Juan, intente adivinar cuál sería la conducta, en situaciones más o menos semejantes, de gentes honestas que en el siglo diecinueve toman dinero de rentas vitalicias con la excusa de un catarro, o que alquilan una casa a una anciana por el resto de sus días.
Guardiola se murió también. Y no muy viejo. De un catarro mal curado. Fue al purgatorio, como era de esperar. La marquesita también había estado allí; pero ya había subido al cielo.
Por lo mismo, la cama estaba calentita y simpática en extremo, y el doctoral, arropado, quieto y a oscuras, sentía ese bienestar delicioso que precede a la soñarrera. Sus huesos, torturados por el reuma, iban calentándose, y su pecho, obstruido por el recio catarro, funcionaba mejor.