cata-

cata-

pref. Componente de palabra procedente del gr. kata, que significa abajo o hacia abajo catabolismo.

cata-

 
Prefijo procedente del gr. katá, hacia abajo.
Ejemplos ?
Y pensado y hecho, sin otra discusión, pobres y ricos, sa- caron á lucir colchas y sobrecamas, más ó menos historiadas. Y cata resuelto el gran problema de la igualdad social.
Era Cata—como la llamaban—una mujer fornida y hermosa, color de cobre, ojos muy negros velados por espesas pestañas, labios hinchados y rojos, abundosa cabellera, cuerpo en vigor extraordinario, entraña dura y acción sobria y rápida.
Al fulgor del relampagueo, Cata pudo observar que la tropa enemiga había echado pie a tierra y que los soldados hacían sus disparos de “mampuesta” sobre el lomo de los caballos, no dejando más blanco que sus cabezas.
Quanto de mi te diçen todo es grant verdat, Non te diçen el diezmo de la mi malveztat: Sennor por Dios te sea e por la caridat, Non cates a mi merito, mas cata tu bondat.
Algo, y aun algos, de mentira, y tal cual dosis de verdad, por infinitesimal ú homeopática que ella sea, muchí- simo de esmero y pulimento en el lenguaje, y cata la receta para escribir Tradiciones.
Rebuja por aquí, ojea por más allá, dimos con un espejo de gran cajón, y en éste una cata de cabellos de todos colores, enredados y como en bucles unos, otros trenzados y asegurados con cáñamo, otros lacios y flechudos, cuáles en ondas rizosas y bien pergeñadas, el cual "pelerío" se hacinaba entre grasientas y desdentadas peinetas desportilladas y horquillas nada bonitas y perfumadas.
BERGANZA.—«Digo que todos los pensamientos que he dicho, y muchos más, me causaron ver los diferentes tratos y ejercicios que mis pastores, y todos los demás de aquella marina, tenían de aquellos que había oído leer que tenían los pastores de los libros; porque si los míos cantaban, no eran canciones acordadas y bien compuestas, sino un "Cata el lobo dó va, Juanica" y otras cosas semejantes; y esto no al son de chirumbelas, rabeles o gaitas, sino al que hacía el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos; y no con voces delicadas, sonoras y admirables, sino con voces roncas, que, solas o juntas, parecía, no que cantaban, sino que gritaban o gruñían.
Nueve arrobas de cera y un piquillo de libras pesaba su señoría el general. ¡Peso es! Y cata que con este milagrito volvió San Nicolás a recobrar su prestigio y a ponerse de moda.
Madre, disso Teofilo, por Dios e caridat Non cates al mi merito, cata a tu bondat: De quanto que tu diçes, todo diçes verdat, Ca so suçio e falso, pleno de malveztat.
Un relámpago vivísimo bañó en ese instante el matorral y la loma, y permitiole ver a pocos metros al jefe del destacamento portugués que dirigía en persona un despliegue sobre el flanco, montado en un caballo tordillo. Cata, que estaba encogida entre los saúcos, lo reconoció al momento.
Enojóse Calabrés, revolvió sus conjuros, quísole enmudecer, y al echarle agua bendita a cuestas comenzó a huir y a dar voces, diciendo: -Clérigo, cata que no hace estos sentimientos el alguacil por la parte de bendita, sino por ser agua.
Y cata que al ángel caído, lo que más le llamó la atención en la fisonomía de los hombres, fué el bigote; y suspiró por tenerlo, y se echó á comprar menjurjes y cosméticos de esos que venden los charlatanes, jurando y rejurando que hacen nacer pelo hasta en la palma de la mano.