castillejo

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castillejo

1. s. m. Carretón usado para aprender a andar los niños.
2. JUEGOS Juego infantil en que hay que derribar con una o más nueces un montoncito formado por otras cuatro.
3. CONSTRUCCIÓN Andamio usado en la construcción para levantar pesos considerables.
4. TEXTIL Parte del telar de mano.

castillejo

 
m. Dim. de castillo.
Carretón (taburete).
Andamio que se arma para levantar pesos considerables, gralte. en la construcción de edificios.
Parte del telar de mano.
Traducciones

castillejo

scaffolding

castillejo

SM
1. (Arquit) → scaffolding
2. [de niño] → babywalker
Ejemplos ?
Bonifacio tomó hacia el Sur, por un barranquillo tapado de malezas y árboles silvestres, que muy luego le llevó al camino de Tetuán, o bien a la borrosa vereda que, siguiendo las ondulaciones de puntas y playas, conduce a Cabo-Negro por el valle del Tarajar, por el de los Castillejos, por Monte-Negro y por las lagunas de Río-Azmir, nombres que todo español bien nacido leerá hoy con amor y veneración, y que entonces no se habían oído pronunciar todavía en España ni en el resto del mundo civilizado.
Y no digo que el marqués de los Castillejos debiera haber sido más explícito en lo referente a su lealtad, dando allí mismo una lección de heráldica a su atrevido paisano, porque yo respeto mucho hasta las aprensiones de los héroes, como el flamante Guzmán; pero es lo cierto que, examinada la cuestión con el criterio de los hombres vulgares, como yo, parecía indicada en ella una serie de pruebas que no le faltaban al general Prim, y con las cuales, y un poco de la mucha bilis de que dispone siempre el ministro de la Guerra, anonadando de paso al interpelante, habría cuajado la sonrisa burlona de la Cámara en los labios de los constituyentes.
En éstas y otras, la ingrata, la indigna Isabel de Borbón, me nombra marqués de los Castillejos, haciéndome grande de España, con cuyo motivo «juré por la cruz de mi espada» derramar hasta la última gota de mi sangre en defensa de la dinastía que así me trataba.
Y si alguno dedujese lo contrario del dicho mismo de «MIS GENERALES», que no le usaron más soplado Federico II o Napoleón el Grande, observe el malicioso que si tiene el marqués de los Castillejos generales como puede tener perros de aguas o tenacillas de fumar, bien los necesita, a fuer de demócrata que caza con telégrafo y zanguanete, y para ir desda su oficial poltrona al Consistorio le siguen y le preceden escuadrones enteros de Caballería.
En los espejismos de la soledad, vieron muchas veces el mar, naves de blancas velas que los conducían a sitios hospitalarios, bosques y castillejos, ciudades con campanarios.
ANDEVALO OCCIDENTAL: Almendro (El), Alosno, Ayamonte, Cabezas Rubias, Cerro de Andévalo (El), Granado (El), Paymogo, Puebla de Guzmán, San Bartolomé de la Torre, Sanlúcar de Guadiana, San Silvestre de Guzmán, Santa Bárbara de Casa, Villablanca, Villanueva de las Cruces, Villanueva de los Castillejos.
-Pos lo que te digo, que me río yo del que inventó el furminante; que to lo he dejao yo ya más liso que tu pechera; que tu Lola está rabiando por verte de nuevo en su ventana, y que ahora mismito te voy a llevar allí, y que voy a decirle que me ha costao más trabajo llevarte, que trabajo costó la toma de los Castillejos.
Así lo ha dicho el conde de Reus a la faz de las Constituyentes en la sesión del día 8, respondiendo al señor Balaguer, que se atrevió a preguntar al marqués de los Castillejos qué había de cierto en los rumores que circulaban respecto a las últimas ambiciones y regias miras de don Juan Prim y Prats, que traía conmovida a Barcelona.
Según el general Prim, tal nos hallamos hoy, después de lo hecho por el marqués de los Castillejos y compañía, que no hay un mal príncipe por tronado que sea, que quiera aceptar la Corona de los Alfonsos; pero que más adelante ya será otra cosa, y que, en prueba de ello, el Gobierno tiene ya hecha su elección.
Agustina de Aragón, defensora de Zaragoza durante los Sitios en la Guerra de la Independencia Española. Juan Prim, presidente del Gobierno de España, marqués de Castillejos, conde de Reus y vizconde del Bruc.
La existencia de una fortaleza de carácter defensivo (que ocupa un promontorio a unos 50 m de las últimas casas del pueblo y que fue construida sobre un asentamiento de la edad del Bronce), su enclave estratégico y sus baños termales contribuyeron a dotar de importancia y prestigio al pueblo. Esta fortaleza, conocida como "Los Castillejos", construida a finales del S.
Fue derrotado por el ejército español en las batallas de Los Castillejos, Tetuán y finalmente en la de Wad-Ras, lo que le obligó a firmar en Tetuán, el 26 de abril de 1860, el Tratado de Wad-Ras, por el que la España de Isabel II fue declarada vencedora de la guerra, obteniendo también una serie de compensaciones económicas y políticas.